Una mujer disfrutando de una puesta de sol, una característica básica del crecimiento personal

Si bien un buen número de personas que acude al psicólogo en busca de ayuda, lo hace porque está atravesando algún tipo de situación o periodo difícil, o quizá alguna alteración del estado de ánimo y/o conducta, esta opción no es incompatible con el hecho de que otras personas buscan asesoramiento psicológico con el objetivo de desarrollarse y seguir creciendo en distintos niveles de sus vidas, en definitiva, de lograr un crecimiento personal.

Es decir, buscan el alcance de un mayor nivel de bienestar del que parten cuando llegan a la consulta.

La Psicología Positiva, de la que ya hemos hablado en publicaciones anteriores, nos habla de la importancia de focalizar el ámbito de intervención en los recursos y capacidades de la persona, en lugar de poner el énfasis en sus limitaciones (que le resultan ampliamente conocidas, y suelen constituir la razón por la que deciden buscar apoyo psicológico).

Dentro del estudio del bienestar de las personas, la Psicología Positiva (nacida en la última década del pasado siglo) se apoya en dos perspectivas diferentes, ambas de origen en la cultura griega:

  • Perspectiva hedonista: consiste en la maximización de los afectos positivos y la minimización de los afectos negativos. Esta perspectiva se centra en el concepto de Bienestar Subjetivo, que se basa en una conjunción de balance afectivo (diferencia entre la frecuencia de afectos positivos y negativos en la experiencia) y la satisfacción vital percibida (valoración de la propia vida, en términos generales).

 

  • Perspectiva eudaimónica: consiste en la vivencia plena y el desarrollo de la máxima potencialidad humana. De acuerdo con esta perspectiva, el Bienestar Subjetivo se comprende como el resultado de una vida congruente con los valores de uno mismo.

Una mujer que ha completado su proceso de desarrollo personal

Por esta razón, el individuo alcanzaría su nivel de bienestar por medio de la influencia de variables motivacionales adscritas a las teorías humanistas como: la autoaceptación, las relaciones positivas con los demás, el dominio del entorno, la autonomía, el propósito en la vida y el crecimiento personal.

Como se puede observar, el bienestar y el crecimiento personal están íntimamente ligados en base a diferentes perspectivas de la psicología actual. Además, según un estudio del pasado año experimentar emociones positivas no solamente ayuda al crecimiento y desarrollo personal, sino que contribuye a alargar nuestra esperanza de vida.

Por tanto, a continuación, ofrecemos algunas claves que pueden servir de ayuda en el proceso de descubrimiento, desarrollo y crecimiento personal:

Las 5 claves para el desarrollo y crecimiento personal

  1. Focaliza tu atención en cosas que te resultan agradables e inspiradoras.

Tendemos a vivir en modo automático, bajo las diferentes presiones de horarios y rutinas, de manera que nos olvidamos del lujo de disfrutar de una buena comida, una buena película, una pieza de arte y un largo etcétera.

Siempre a partir de los gustos y deseos individuales, es importante que recuperemos un espacio y un tiempo para estar con nosotros mismos (o con aquellos con quienes realmente queramos estar).

Atender a aquello que nos aporta calma, serenidad y satisfacción, nos permite flexibilizar nuestro modo de pensar y de funcionar, del mismo modo que buscar todas las trabas posibles se convierte en una verdadera limitación.

 

  1. Recupera proyectos anteriores.

En ocasiones, algunas de nuestras elecciones o circunstancias vitales nos alejan de nuestra verdadera meta en la vida, lo que puede conllevar a sentimientos de estancamiento, frustración y desmotivación.

En ese proceso de “redescubrimiento” del yo, puede ser de gran utilidad desempolvar alguno de los proyectos que hayamos dejado aparcados para, a modo de reto, buscar si existe alguna forma posible de retomarlos y crear algo que nos resulte satisfactorio.

 

  1. Proyecta tu “mejor” yo.

Un gran número de veces en las que un proyecto personal (o grupal) no termina de prosperar, nos encontramos con que nosotros mismos hemos sido capaces de visualizar de forma mucho más rápida y eficiente las diversas problemáticas asociadas que los posibles recursos disponibles para hacerles frente.Dos peces en una botella

El desarrollo y crecimiento personal depende en gran medida de nuestra habilidad para ser tan capaces de conocer nuestras debilidades como nuestras fortalezas, para aprender a potenciar las primeras y aprovechar al máximo las segundas.

Visualizarnos de una forma competente y capaz nos permite y facilita asumir aquellas aptitudes que conforman nuestro repertorio de personalidad y actuación, y tomar el hábito de emplearlas, afectando positivamente a nuestro autoconcepto y autoestima.

 

  1. Elimina presiones y obstáculos innecesarios.

Intenta que tus proyectos puedan transformarse en algo medible y cuantificable, de forma que puedas saber hasta qué punto has progresado en tu alcance de los mismos.

En esta línea, la recomendación que podemos lanzar como psicólogos, es que tratemos de desglosar un proyecto en objetivos y no en tiempos, ya que la gestión temporal es altamente variable y puede desembocar en una mayor frustración si, pasado un periodo determinado, no se ha avanzado todo lo esperado.

Sin embargo, si establecemos una serie de objetivos o fases, podemos ir superándolos al ritmo que sea necesario para cada uno, con la satisfacción añadida de ir acumulando desafíos superados como cimientos de nuestra construcción emocional-comportamental.

 

  1. Rodéate de aquello/s que te permite crecer.

Al margen de las limitaciones que nos imponemos a nosotros mismos a título individual, debemos tener en cuenta que podemos contar con otro tipo de barreras: a nivel material, social y/o familiar.

El exceso de atención sobre las posesiones materiales (teléfono móvil, tablet, televisión, ropa, etc.) a menudo nos distrae del alcance de otros objetivos que habíamos establecido como prioritarios siendo que, de alguna forma, llegamos a olvidar cuál era nuestra motivación de base.

Por otro lado, puede que contemos con relaciones que, sin pretenderlo deliberadamente, pongan el énfasis en los posibles impedimentos que existen para el desarrollo de nuestro proyecto, que en nuestras habilidades para ponerlo en práctica.

De esta manera, pueden contribuir a nuestra percepción menos optimista sobre nosotros mismos y la viabilidad de una idea en la que hemos puesto (en mayor o menor medida) empeño.

Por esta razón, es importante que, en la elaboración de nuestro plan de actuación, tratemos de volver nuestra atención hacia todo aquello que necesitamos, pausando temporalmente todos los distractores que (re)conocemos en nosotros mismos.

Asimismo, debemos hacer saber y comprender a aquellos que nos rodean hasta qué punto esta actividad es importante para nosotros, de manera que puedan convertirse en un apoyo externo que nos facilite la puesta en marcha de nuestras competencias y nuestro máximo potencial.