Una mujer dándose un atracón para reducir su ansiedad

La gestión de la ansiedad por medio de los atracones

Cuando hablamos de ansiedad, nos referimos a un estado de excesiva activación a nivel tanto cognitivo como físico, que aparece ante circunstancias que nos generan inquietud o inseguridad.

Es bastante común que las personas experimentemos ansiedad en algún momento de nuestras vidas ante una situación que anticipamos como difícil o que puede estar fuera de nuestro control, pero existe una gran diferencia entre una reacción puntual de ansiedad y un trastorno de ansiedad como puede ser el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), una fobia específica o un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), entre otros de la misma categoría.

Cuando llegamos a un diagnóstico específico de trastorno de ansiedad, nos encontramos ante una reacción ansiosa que ocurre con alta frecuencia ante estímulos o situaciones específicas para las que la persona percibe no contar con estrategias adecuadas (o genera nuevas alternativas de conducta que no resultan fructíferas, aunque “reducen” el malestar temporalmente, como en el TOC o las fobias) y, por ende, resulta un claro impedimento para su funcionamiento cotidiano.

Sin embargo, la ansiedad como reacción de activación no patológica se caracteriza por una serie de síntomas físicos como pudieran ser la sudoración, aumento de la frecuencia cardiaca o dificultades para respirar con normalidad; así como una serie de síntomas cognitivos entre los que destacan la preocupación y la anticipación.

¿Qué es un atracón?

Un atracón de comida hace referencia a una ingesta masiva de calorías en un periodo relativamente breve de tiempo, generalmente derivado de una sensación de falta de control ante una determinada situación o circunstancia.

Una mujer viendo dulces y pensando si darse un atracón

No obstante, al igual que cabe diferenciar entre ansiedad como concepto y como trastorno, debemos separar entre el término atracón y el trastorno por atracón, dado que en este último se suceden episodios recurrentes de ingesta masiva de alimentos, generalmente muy calóricos, como una estrategia de afrontamiento-evitación de problemas.

Por tanto, podemos deducir que alguien podría recurrir a un atracón de comida en un momento puntual como una vía de gestión de un problema (matizamos que no es una vía saludable o productiva), pero no necesariamente construir este proceso como un hábito a la hora de resolver determinadas situaciones.

¿Por qué se relaciona el atracón con la ansiedad y cómo funcionan los sistemas de refuerzo?

Tanto el atracón como ingesta masiva puntual, como los trastornos por atracón pueden relacionarse con un episodio de ansiedad y con trastornos de ansiedad específicos debido a nuestros sistemas de aprendizaje y de refuerzo. No hay que olvidar que los trastornos por atracón pueden acabar derivando en otros trastornos alimentarios y obesidad.

Nuestro cerebro consta de toda una serie de circuitos neuronales y de transmisión electroquímica a través de los cuales procesamos y almacenamos la información procedente de nuestro propio cuerpo y del exterior.

Una de las vías más importantes de nuestro cerebro es la vía dopaminérgica, relacionada con la motivación y la recompensa, y conectada con el principal centro de placer y refuerzo como es el núcleo accumbens.

Cuando vivimos un episodio de ansiedad que resolvemos por medio de un atracón, el atracón cumple la función de refuerzo negativo (al eliminar una sensación aversiva como la ansiedad), a la par que genera un refuerzo positivo (por generar la placentera sensación de comer), de manera que el doble refuerzo activa la vía dopaminérgica y se genera un aprendizaje asociativo en el sistema de recompensa cerebral.

Por tanto, el trastorno por atracón asociado a un trastorno de ansiedad es un patrón que se ha adquirido solidez y estabilidad por medio del refuerzo, de manera que cada vez es más probable que, ante un evento específico que genera ansiedad, la persona recurra a este mecanismo como vía de afrontamiento-evitación del problema.

¿Cómo mejorar la gestión de ansiedad y evitar los atracones?

Para mejorar la gestión de la ansiedad en relación con el atracón, es importante explorar y conocer los recursos individuales y de apoyo social con que cuenta la persona.

Puesto que se introducirán nuevos cambios en sus hábitos ante un estímulo que desencadene la reacción ansiosa, la persona debe contar con un sistema de refuerzo interno y externo (procedente de su entorno inmediato) que le permitan hacer un contrapeso con respecto a la vía de escape del atracón.

trastorno por atracón

La labor de psicoeducación con respecto a la comida resultará fundamental para que la persona comprenda que la función de la alimentación es estrictamente la nutrición, y no la resolución de dificultades cognitivas o emocionales.

A la par, se deberá dotar de técnicas de relajación y auto-control a la persona para que, progresivamente, pueda ir analizando y asentando sus progresos, y ello contribuya como un nuevo refuerzo a ser un impulso todavía más potente para la instauración del cambio.

El psicólogo formará parte del proceso de hacerse consciente de las diferencias entre los modos de pensar e interpretar los eventos, de manera que se convertirá en un apoyo útil y constructivo para la generación del cambio, gracias a la aplicación del análisis y reestructuración cognitiva.

Estos recursos permitirán a la persona identificar patrones de pensamiento excesivamente rígidos o poco realistas, así como ayudarle a reflexionar con una mayor capacidad de flexibilidad y adaptación a cada circunstancia.

Por otra parte, será recomendable la exploración de los patrones de sueño-vigilia y de actividad física como puntos de valora a la hora de establecer hábitos de vida más saludables y que permitan una mejor disposición física y mental de la persona ante dificultades cotidianas, constituyéndose como un añadido en la consecución de metas y objetivos terapéuticos.