Soy del tipo de persona que no acaba de comprender las cosas hasta que las pone por escrito.

Haruki Mirakami

Escribir proporciona multitud de beneficios. Plasmando sobre el papel aquello que está enredado como un nudo de luces de navidad en nuestra mente, desordenado y caótico, le proporcionamos espacio. Comenzamos a tirar de un hilo, aunque solo sea uno, y desarrollamos lo que llevamos dentro. Le damos forma. Y sentido.

El arte puede ser curativo, pues es una forma de expresión de nuestro mundo interior, de sublimación de nuestros miedos e inseguridades, pudiendo llegar a ser ejemplo para otros si decidiéramos compartirlo. Nos permite dedicarnos un tiempo a nosotros, priorizándonos, propiciando la reflexión y la comprensión de los acontecimientos que han tenido lugar, de cómo nos han afectado, eliminando barreras como la vergüenza, el miedo a ser juzgados o rechazados, lo que permite una expresión libre, sin temores ni remordimientos. Estos son solo algunos ejemplos de los múltiples beneficios psicológicos de escribir.

Algunos ejemplos son escribir un diario emocional (algo diferente al diario convencional), escribir una carta a alguien o incluso a nosotros mismos.

¿A qué os va a ayudar?

Algo que a muchos os vendrá a la cabeza y que seguro que os ha beneficiado si lo habéis probado, es a desahogaros, a volcar vuestras emociones, liberándoos de ellas, antes de que os desbordaran y se escaparan de vuestro control.

Dado que la velocidad de escritura es menor que la del pensamiento, también ayuda a regularla, y así facilita que podamos ordenar nuestras ideas.

También estimula la creatividad, pudiendo encontrar soluciones o alternativas, que se podrían haber pasado por alto, de no haber usado papel y boli.

Sirve para aprender a nombrar, reconocer y aceptar sentimientos más fácilmente. Así como a afrontar miedosy procesar experiencias traumáticas.

Mejora la memoria, pues ayuda a recapitular lo que ha sucedido, prestando más atención y pudiendo recordar con mayor detalle.

Por lo todo lo anterior mencionado, no solo ayuda al estado de ánimo, sino también a nuestro crecimiento personal.

Y, quién sabe, ¡quizá también te ayude a descubrir una faceta artística que desconocías!

¿Cómo debemos hacerlo?

Encontrando el lugar y momento idóneos, donde poder escribir con intimidad. Sin prisa ni juicios. No debemos preocuparnos por el estilo ni por la ortografía. Ni por la letra o si realizamos tachones. Y debemos tener cuidado de no entrar en el bucle de pensamientos negativos, culpabilizándonos por lo que, ya de por sí, nos está haciendo daño.

A la hora de ponerlo en práctica suele ser más complicado de lo que parece. Es por ello, que la ayuda de un profesional será necesaria, no sólo para analizar el contenido, sino también para trabajar las dificultades que nos hayamos encontrado durante el proceso.

En Dopsi, personalizamos esta tarea según el objetivo terapéutico, y te pautamos cómo realizarlo para potenciar al máximo los beneficios.