Beneficios psicológicos de viajar

Viajar. Vacaciones. Descubrir mundo. Cambiar de aires. Descansar. O no parar.

Viajar no gusta a todo el mundo, es completamente cierto. Hay un buen número de personas que encuentran en la actividad de viajar un foco de nerviosismo, angustia, malestar, temor y preocupación, por el que tratan de evitar en la medida de lo posible tener que pasar por ese proceso. Y es perfectamente legítimo.

Sin embargo, también hay un notable número de personas que disfruta, desea y ansía tener la oportunidad (económica, social o temporal) de emprender una nueva aventura, descubrir un horizonte desconocido, o bien redescubrir un paraíso ya visitado.

¿Por qué viajamos?

Hay múltiples e innumerables razones por las que alguien emprende un viaje a cualquier destino, pero habitualmente viajamos para explorar otras culturas, visitar maravillas arquitectónicas o naturales, para realizar actividades en grupo, para desconectar de la rutina habitual, para visitar a algún ser querido, o todas ellas en conjunto.

beneficios de viajar para tu salud

Todas estas razones suman una huella emocional en nuestra memoria. Podemos tomar mil imágenes, grabar vídeos e incluso adquirir suvenires del lugar visitado, pero, sobre todo, tenemos la capacidad de cerrar los ojos y evocar el recuerdo de dicho lugar, rememorando elementos visuales, sonidos y aromas, y despertando toda una serie de sensaciones en ese proceso de recordar. No importa si no regresamos nunca más a ese lugar, pues siempre nos quedará guardado algo del mismo.

Por este motivo, se suele decir que viajar es lo único que compramos que nos hace más ricos.

¿Qué beneficios tiene viajar para la salud mental?

Viajar es una actividad que puede ser verdaderamente beneficiosa para nuestra salud a través de los siguientes factores:

  • Viajar flexibiliza nuestro funcionamiento cognitivo: Cuando emprendemos un viaje, podemos tener una planificación altamente estructurada, podemos carecer de preparación o buscar un término medio.

A medida que realizamos más y más viajes, la experiencia nos ayuda a tomar los planes cada vez más como una guía y no como una estructura fija y rígida a seguir.

Viajar nos enseña que cuestiones climáticas, de estado de ánimo, resfriados, indigestiones, falta de disponibilidad de determinadas atracciones, etc., pueden modificar nuestra organización y que ello no supone en absoluto “el fin” de nuestro viaje, sino una forma de redirigirlo hacia una nueva forma de aprovechar ese día o momento.

  • Viajar trabaja nuestra apertura emocional y mental: Descubrir nuevas culturas supone cuestionar nuestro funcionamiento y nuestras creencias con respecto a aquellas que se nos están presentando.

Viajar nos permite aceptar y acoger otros modos de pensar y actuar propios de la cultura en la que nos sumergimos, siendo más capaces de observar como ojos externos nuestras propias “rarezas” culturales (por ejemplo, a nivel gastronómico, la ingesta de insectos en países asiáticos o, para países nórdicos, el choque que supone saber que nosotros incluimos el conejo en nuestra dieta).

  • Viajar nos permite salir de la rutina: Bien para realizar una inmensa cantidad de actividades o bien para no poner en práctica ninguna, cuando viajamos tenemos un breve periodo de cambio y parón que nuestro cuerpo y mente también necesitan de vez en cuando.

Resulta placentero poder buscar u organizar eventos que no haríamos o podríamos hacer en nuestro funcionamiento habitual, o también permitirnos el lujo de dormir hasta tarde, comer a la hora que nos apetezca, o tomar el sol durante largas horas en la playa o la montaña.

  • Viajar nos permite salir del modo automático: Lo que supondría un nivel superior al apartado anterior.

Cuando viajamos, podemos detenernos a saborear cada instante porque disponemos del tiempo y la motivación suficiente para hacerlo. Viajando podemos estar en el presente en un modo mindful, poniendo toda nuestra atención en el entorno/actividad que nos rodea.Viajar es beneficioso para tu salud

Esto permite generar una huella de memoria mucho más potente, marcada por la intensidad de la emoción vivida y disfrutada con plenitud en uno o varios momentos de la experiencia.

  • Viajar nos permite ser creativos: Al viajar podemos hacer y deshacer a nuestro antojo ya que, si es nuestra aventura, somos nosotros quienes mejor podemos escribirla y reescribirla.

Así pues, el lugar del viaje puede resultar extremadamente inspirador a la hora de tomar decisiones, realizar nuevos planes y, cómo no, a la hora de pensar en la vuelta a la rutina.

  • Viajar nos permite mejorar nuestras relaciones: Aunque viajar solo es una opción bastante común, los viajes en grupo o en pareja nos permiten disfrutar doblemente de la experiencia de descubrir un lugar concreto, esencialmente por el hecho de compartir dicho descubrimiento con alguien con quien mantenemos un vínculo de afecto.

Viajar nos permite no sólo conocer un lugar diferente, sino también explorar otras facetas de la/s persona/s que viaja/n con nosotros, de manera que se abre un mundo de posibilidades a la hora de relacionarnos con él/ella, y podemos conectar de una forma más natural (sin la presión propia de la falta de tiempo/espacio) y más cálida.

Lo que hemos visto hasta ahora es un pequeño resumen de los beneficios que la actividad de viajar puede tener en nuestra salud.

Podríamos enumerar un sinfín más de razones por las que emprender un viaje merece la pena a nivel cognitivo y emocional, pero como psicólogos, y de acuerdo a nuestra función de guía y orientación, confiamos en que no os costará ningún esfuerzo descubrirlas.