Ensayo sobre la estupidez humana de Carlo Cipolla

Todos conocemos a alguien que, aún sin ser psicólogo o psiquiatra trata de explicar procesos psicológicos complejos y siempre tiene las soluciones para cualquiera de nuestros problemas cotidianos. No es raro encontrar, especialmente en las secciones de autoayuda, contraportadas de libros sobre psicología que han escrito arquitectos, economistas, deportistas, empresarios… De entre estos expertos, los hay con más y con menos acierto, pero el caso que queremos explicaros hoy, se encuentra sin lugar a dudas entre los mejores y más interesantes.

Carlo Maria Cipolla, profesor de historia del pensamiento económico publicó en 1973 y 1976 dos ensayos reservados exclusivamente para los familiares y amigos del profesor, que tuvieron tanto éxito, que la gente comenzó a intentar conseguirlos de forma clandestina. Debido a este gran éxito, ya en 1988 se convertirían en uno de los libros no psicológicos que recordamos con más cariño: Allegro ma non tropo (alegre, pero no demasiado). De los dos ensayos que componen el hilarante libro, el que más nos interesa es el segundo, titulado Las leyes fundamentales de la estupidez humana. En él, su autor trata de explicarnos por qué ocurren acontecimientos negativos, utilizando como base una fuerza muy poderosa, la estupidez humana.

Según el historiador, la estupidez humana puede causar todo tipo de daño, tanto a uno mismo como a los demás, sean amigos, neutrales o enemigos. El autor toma esta simplificación de la conducta humana como un fenómeno científico que estudiar, un marco teórico en el que crea una serie de leyes fundamentales acerca del concepto clave de sus ensayos.

Las cinco leyes fundamentales de  la estupidez humana.

Primera ley.

Siempre e inexorablemente subestimamos la cantidad de estúpidos que hay en circulación.
El autor asume con este precepto, que aunque pongamos en marcha mecanismos de protección, tratemos de estar atentos o de vigilar nuestro entorno, siempre seremos sorprendidos por la presencia de la estupidez por dos normas básicas:
  • La gente que en algún momento nos ha parecido inteligente, puede sorprendernos de pronto con un brote de estupidez.
  • La estupidez, tarde o temprano aparece sin que nos demos cuenta.

Segunda ley.

La probabilidad de que una persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de esa persona.
Cipolla describe la estupidez como una característica innata de las personas, no entendiendo de sexo, religión, clase social, ambiente o incluso capacidades cognitivas y afirma que en cualquier grupo de personas, siempre existirá una proporción de estúpidos, que de acuerdo a la primera ley, siempre subestimaremos.

Tercera ley.

Estúpido es quien causa daño o pérdida a otra persona o grupo de personas sin obtener al mismo tiempo provecho para sí, o incluso obteniendo perjuicio.
Para el profesor, esta es la ley de oro, la más importante y representativa de su escrito, y es que, fiel a su educación en economía, clasifica a las personas en cuatro tipos dependiendo del resultado del intercambio entre ellas, dicotomizando el resultado entre beneficio y perjuicio.
  • Inteligentes: Obtiene ganancia propia y genera una ganancia en los demás.
  • Malvados: Obtienen una ganancia propia y generan un perjuicio en los demás.
  • Incautos: Generan un perjuicio en sí mismos y una ganancia en los demás.
  • Estúpidos: Generan un perjuicio tanto en sí mismos como en los demás.
Ensayo sobre la estupidez humanaSi buscamos en nuestra memoria y nuestros recuerdos, seguro que podremos encontrar ejemplos o situaciones en las que nos comportamos como en al menos tres de los cuatro tipos anteriores, y es que esto es una de  las bases fundamentales de esta ley: Cualquier persona puede cambiar de cuadrante dependiendo de la situación.
Entonces, ¿cuál es la diferencia entre malvados y estúpidos? ¿Por qué son los estúpidos más peligrosos?
Según Cipolla, a los malvados podríamos verlos venir si se dieran las características idóneas, e incluso podríamos combatirlos o neutralizar los efectos de sus acciones, pero la estupidez puede llegar a ser totalmente impredecible, ya que siempre la subestimamos, por lo que sus efectos pueden llegar a ser más devastadores que en el caso de encontrarnos con un malvado.
Sin embargo, no podemos olvidar que dentro de estos cuadrantes, una persona puede encontrarse en un tipo de personalidad, pero estar muy cerca de otro. Pongamos un ejemplo: Un atracador que se lleva nuestra cartera con 30€ podría parecer un ejemplo perfecto de maldad, ya que él gana 30€ y nosotros los perdemos, pero la realidad no es tan sencilla. Dentro de esa cartera, habitualmente llevaremos objetos que al atracador no le interesarán, pero que tendrán valor para nosotros como nuestras tarjetas, nuestro DNI, carnet de conducir, una foto de un ser querido, etc. que provocarán que nuestra pérdida sea mayor, acercándole a la categoría de estúpido.
Si el mundo estuviera compuesto por personas de un único tipo, el mundo avanzaría a pasos agigantados en el caso de los inteligentes, se estancaría en los casos de los malvados y los incautos, ya que el beneficio y el perjuicio serían similares, y se descompondría en el caso de contar con una sociedad eminentemente estúpida, ya que los beneficios siempre serían inferiores a los perjuicios. Y para Cipolla, ese es el principal poder de los estúpidos, la irracionalidad, que hace que cualquier persona racional sea incapaz de prever o neutralizar las acciones de un estúpido.

Cuarta ley.

Los no estúpidos subestiman siempre la capacidad de hacer daño de los estúpidos. En concreto, los no estúpidos olvidan constantemente que en cualquier momento y lugar y bajo cualquier circunstancia tratar con estúpidos supone un costosísimo error.
Creer que se puede lograr sacar beneficio o cambiar a un estúpido supondría un gran error, y de nuevo una estimación a la baja del poder del fenómeno de la estupidez humana debido a que los estúpidos nunca saben que lo son. Una persona inteligente o malvada puede pensar o creer que lo es, pero un estúpido nunca se lo planteará, siempre creerá que está actuando con inteligencia, por lo que siempre encontrará nuevas formas de sorprendernos.

Quinta ley.

El estúpido es el tipo de persona más peligrosa que existe.

Si recordamos que el plano que describe el autor permite estar en una categoría pero acercarse a las demás, el único polo opuesto de la estupidez sería la inteligencia, es decir, perseguir el beneficio mutuo. No debemos olvidar que, por lo tanto, pueden existir incautos estúpidos y malvados estúpidos, que como hemos explicado antes, se acercan peligrosamente a dicha categoría, y ya en 1988, Cipolla afirma que la progresión o la decadencia de una sociedad está marcada por el poder de los estúpidos en dicha sociedad, y la permisividad de los demás grupos con él, más que en el número de estúpidos, que si recordamos, es el mismo en todos los grupos. Por tanto, afirma que una sociedad marcada por la existencia de puestos de poder en manos de estúpidos entrará en decadencia, mientras que una sociedad que evite que se tomen decisiones estúpidas, prosperará.

¿Qué nos aporta este ensayo?

Detrás de la sátira y el tono humorístico de este libro se encuentra una de las formas más sencillas de explicar a nuestros hijos temas tan complicados como la asertividad, la La asertividad es inteligenciaempatía  o la forma adecuada de actuar en sociedad. Si somos capaces de pensar por un momento en las consecuencias de nuestras acciones, la mayoría de nosotros lograremos llegar a la conclusión de que la mejor manera de comportarse es con inteligencia, que curiosamente se relaciona de forma muy estrecha  con la asertividad.