cómo romper una relación

Romper una relación de pareja es una decisión importante que debemos afrontar con calma y serenidad. Si ya has tomado esta decisión y estás buscando una guía para hacerlo de la forma más adecuada, en Dopsi te damos cinco claves para romper una relación de pareja.

Las relaciones románticas se establecen entre dos personas que desean compartir inquietudes, aficiones, dificultades y proyectos, que se sienten atraídos/as tanto a nivel físico como emocional e intelectual y que tienen la intención de mantener el vínculo en el tiempo.

Estas tres descripciones tienen que ver con los componentes de intimidad, pasión y compromiso que constituyen el amor pleno según el psicólogo Robert Sternberg a partir de su concepción triárquica del amor, como ya vimos en el artículo sobre “cómo superar una infidelidad”.

Numerosos estudios demuestran que las personas que tienen una relación de pareja saludable (no se aplica sólo al hecho de tener pareja sin más) también gozan de un mayor nivel de salud mental, relacionado con una mayor liberación de hormonas de la felicidad como la serotonina, la dopamina o la oxitocina.

¿Cuándo romper una relación?

Sin embargo, tanto las relaciones de pareja saludables como las que no lo son tanto, atraviesan a lo largo de todo su proceso de existencia diferentes conflictos relacionados con sus diferencias a nivel personal (gustos, caracteres, etc.), conflictos de intereses o por aspectos externos a la relación (temas laborales, económicos, problemas con la familia, etc.)

Algunas de estas dificultades relacionales se solucionan de forma más o menos sencilla entre los dos miembros de la pareja o, en caso de existir un impacto cognitivo y/o emocional más elevado, con ayuda de un psicólogo que puede servir de apoyo y orientación para la resolución de la situación y la toma de las riendas de la relación de una forma más saludable para ambos.

No obstante, hay situaciones en las que la pareja ni por sí sola ni acompañada terapéuticamente consigue resolver estas diferencias porque resultan del todo irreconciliables, porque los sentimientos de uno o ambos miembros de la relación han cambiado, o bien simplemente no desean continuar su vida en compañía de la pareja actual.

En estos casos, o bien la pareja de mutuo acuerdo, o bien uno de los dos miembros de la pareja decide poner fin a la relación, aunque esto da lugar a una de las preguntas más frecuentes que surge cuando se toma esta decisión: ¿hay alguna forma de hacerlo “mejor” o que sea menos dañina?

Cinco claves para romper una relación.

Esta pregunta cobra mucho sentido cuando, pese a que los sentimientos puedan haber cambiado o las diferencias entre caracteres sean irreconciliables, la persona a la que dejamos es alguien a quien respetamos y por quien sentimos aprecio y cariño y, por tanto, no deseamos causarle dolor innecesario, pero nuestra única salida pase por romper una relación.

Ciertamente, no existe una “fórmula mágica” que nos permita romper una relación, entre otros motivos porque las personas no somos elementos matemáticos a los que se pueda aplicar una fórmula con total rigor y causar el mismo resultado incondicionalmente.

cómo romper una relación de pareja.

Esto se debe a que cada pareja establece una relación totalmente distinta a la que puedan tener otras dos personas y, como es evidente, la pareja está formada por dos miembros que son completamente distintos entre sí (tanto a nivel físico, como psicológico y emocional) y también diferentes al resto de la humanidad.

Aun así, nuestra experiencia en Dopsi nos ha permitido observar que hay cinco factores o claves que median y están relacionadas con el proceso de ruptura de una relación y que, a continuación, os vamos a contar:

  1. El nivel de preparación cognitivo-emocional. Es el primer paso a explorar en la persona que decide poner fin a una relación para comprobar si todavía tiene (o no):
  • Dudas con respecto a este paso (¿verdaderamente quiero terminar la relación?)
  • Balance de costes y beneficios que se ha establecido (¿me compensa o no continuar con esta relación?)
  • Nivel de responsabilidad que se piensa que se tiene con respecto a la ruptura (¿voy a dejarlo/a solo/a?, ¿sabrá estar sin mí?) y qué relación puede guardar esta percepción de responsabilidad con la culpa.
  • Nivel de apoyo social percibido en la otra persona (¿su familia estará con él/ella? ¿Cuenta con amigos para poder buscar ayuda?)

 

  1. El contenido a expresar (“qué”). Si he tomado la decisión irrevocable de poner fin a la relación, ¿qué es lo que voy a decir para transmitírselo a mi pareja? ¿Qué mensaje es el que quiero que le llegue para poder explicar esta decisión? ¿Voy a decirle que ya no quiero continuar con la relación? ¿Voy a darle un por qué? ¿Voy a decirle que mis sentimientos han cambiado o quizá que somos tan diferentes que no podemos estar juntos?

 

  1. El formato (“cómo”). El procesamiento de la información relativa al fin de la relación va a depender en gran medida de cómo transmitamos este mensaje:
  • Cara a cara: Permite al interlocutor y al receptor del mensaje intercambiar información. Es decir, el receptor puede replicar y responder al mensaje que se le está transmitiendo. Además, el receptor en esta vía tiene acceso al contacto directo con su futura expareja y, por tanto, hay una conexión a través de la mirada, el tono de voz y la expresión facial que, en función de cómo se hayan modulado (no es lo mismo expresar un mensaje en un tono suave que a gritos, con una expresión facial relajada que tensa, etc.) van a influir en el impacto que va a tener el mensaje.
  • Llamada telefónica: Mediante este formato, el interlocutor y el receptor también pueden intercambiar información, pero no hay un acceso directo a la otra persona y se pierden datos referentes a la comunicación no verbal que podrían influir positivamente en el procesamiento del mensaje de ruptura.
  • WhatsApp/carta/correo electrónico: Los formatos escritos solamente permiten que el interlocutor exprese su mensaje y sus razones, pero no hay un intercambio inmediato de información (el WhatsApp o el correo se pueden ver mucho después de haber sido enviados) y tampoco permite la réplica de forma sencilla, ya que, si el interlocutor no desea tener mayor contacto con la persona, puede optar por no responder a los mensajes que reciba de su parte.

 

  1. La anticipación (“cuándo”). Este componente tiene que ver con el planteamiento que la persona que ha tomado la decisión de romper la relación se hace sobre si debe poner a su pareja sobre aviso y lanzarle, por tanto, varios mensajes que puedan servirle de preámbulo para la ruptura (y, quizá, para ver si estos “ultimatums” pueden servir para provocar un cambio) o bien, si la persona ha tomado la decisión de anunciar la ruptura sin ningún tipo de notificación previa.

 

  1. La visión prospectiva. Cuando hablamos de visión prospectiva, nos referimos a la idea que la persona que plantea la ruptura tiene con respecto a su relación de cara al futuro. Es decir, ¿deseo en el futuro mantener algún tipo de relación con la persona que dejo? ¿Me gustaría que llegáramos a tener una relación de amistad? ¿O, quizá, simplemente una relación cordial?

 

También es probable (y lógico) que nos encontremos, sobre todo en casos en los que hayamos decidido romper una relación tóxica e, incluso, en la que ha habido algún tipo de maltrato físico o psicológico, que la visión prospectiva que tengamos se relacione con no volver a tener ningún tipo de contacto con la persona que se está dejando.

 

¿Cómo trabajamos estos elementos en terapia?

Tanto si una pareja acude a terapia de pareja para terminar su relación (porque pueden pretender buscar la forma más saludable de ponerle fin, sobre todo cuando hay menores implicados) como si uno de los miembros busca apoyo psicológico para poder dar este paso, lo primero que debemos evaluar es el nivel de preparación cognitivo-emocional en conjunto con la necesidad de ambos miembros o del que viene solo.

Cuando una persona busca asesoramiento con respecto a la decisión de romper una relación de pareja, resulta fundamental que el psicólogo o psicóloga a quien se le encarga esta tarea explore detallada y detenidamente si la ruptura es realmente la decisión que la persona desea tomar.

No se trata de convencerle en una u otra dirección, ya que es la persona la que decide por sí misma, pero es importante que el apoyo se dé en la dirección que la persona busca activamente y no en la que “cree que debe buscar” (por influencia de otros vínculos o por una exploración excesivamente simplista por parte del terapeuta).romper una relación.

Así pues, debemos clarificar que la ruptura es la voluntad que la persona desea llevar a cabo y no un “falso objetivo” mediado por otros factores que quedan sin explorar.

Por tanto, una vez tenemos claro que la intención de la persona es romper su relación, habremos evaluado conjuntamente el nivel de preparación cognitivo-emocional, por lo que conoceremos cuál es su percepción de responsabilidad, de apoyo social con que cuenta la futura expareja y el balance de costes y beneficios que le ha llevado a inclinarse por esta opción.

Con respecto a la percepción de responsabilidad, la exploración psicológica también permite ver qué patrón de interacción, comunicación y resolución del conflicto se había establecido en la pareja, de manera que resulta más sencillo que la persona pueda tomar decisiones sobre el mensaje que quiere transmitir, la forma de hacerlo, si va a poner sobre aviso y si desea mantener algún tipo de relación después cuando ha comprendido en mayor profundidad los pilares de funcionamiento de su relación y qué sistemas se podrían ajustar mejor asimismo al proceso de ruptura.

Llegados a este punto, como psicólogos en Valencia podemos haber hecho un screening interesante sobre su estado psicológico con respecto a la ruptura y, habitualmente, la persona va a sentir que se han explorado todas las posibilidades existentes en relación a este cambio.

En concreto, la persona también va a sentir muy probablemente que se ha explorado en profundidad a sí misma y habrá podido tomar una decisión basada en sus necesidades, pero sin desatender las de la otra persona.

Si sientes que necesitas cualquier tipo de ayuda con tu relación, no dudéis en contactar con nosotros. Estaremos encantados de ayudaros.

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