Mujer practicando estiramientos sobre el césped

En la sociedad actual, sedentaria, agitada y saturada de comida rápida es complicado encontrar el tiempo, las ganas o el dinero para realizar actividad física, alimentarse de forma sana, relajarse o tomarse un momento para uno mismo de vez en cuando.

Esta situación genera desequilibrios en nuestro cuerpo y nuestra mente. Solemos encontrarnos sin energía, bajos de ánimo o simplemente extraños, sin que creamos que nos pasa realmente nada más, que es algo que inevitable y que se solucionará por sí mismo.

Todo el mundo tiene días mejores y peores, pero cuando el mal día comienza ya al salir de la cama, nuestro organismo nos está avisando de que existe un desequilibrio o una necesidad no cubierta que nos puede acarrear problemas como un bajo estado de ánimo, baja forma física, jaquecas, disminución o aumento de peso entre otros.

Recurrir a un psicólogo en estas situaciones ayuda a cualquier persona a escuchar mejor a su cuerpo y solventar dichos inconvenientes, mejorando su estado de ánimo, su energía y su salud sin recurrir a tratamientos farmacológicos sin receta o alternativos, que se basan en la alteración hormonal y de los neurotransmisores para generar un estado de ánimo que en general vuelve a su nivel inicial tras dejar utilizarlos, sin solventar el problema y muchas veces tampoco los síntomas.