Un hombre practicando una técnica de relajación

Cuatro técnicas de relajación eficaces en terapia

Si tuviéramos que definir el ritmo de vida de la mayor parte de nuestra sociedad actual en dos palabras, probablemente tendríamos hacer referencia a su frenetismo y a la multitud de tareas que atendemos en un mismo momento.

A menudo, las demandas de nuestro entorno social, familiar o laboral sobrepasan nuestros recursos cognitivos, emocionales o de conducta, llevándonos a lo que se conoce como una situación de estrés.

Nuestro cuerpo está preparado para luchar, huir o bloquearse ante estas situaciones, pero la activación física y química que el estrés produce en nuestro cuerpo no puede mantenerse de forma crónica sin implicar consecuencias notables para nuestra salud, como fallos en el sistema inmune (más resfriados), en el sistema digestivo (diarreas, úlceras…) o pérdidas de concentración y memoria (fatiga, migrañas…), entre otros.

Ocurre de forma similar con las respuestas de ansiedad. En nuestro contexto presente, las reacciones ansiosas con un intenso componente de miedo y preocupación son frecuentes, pero no podemos mantener esa intensidad emocional en el tiempo sin experimentar también sus efectos nocivos.

¿Qué son las técnicas de relajación?

Las técnicas de relajación son recursos diseñados y con eficacia probada para ayudar con la gestión emocional en momentos en los que las persona se puede ver superada por un temor, una preocupación o por las demandas de su entorno.

No pretenden ser una estrategia “mágica” para eliminar el malestar de un momento concreto, y de hecho no es probable que una persona con una activación valorada en un 10 pase a una activación valorada en un 0 en pocos minutos tras aplicar alguna de estas técnicas, dado que la “desactivación” emocional no solo es una cuestión de uso del método adecuado, sino también de proporcionarle el tiempo para que la “desactivación” pueda ser procesada a nivel cognitivo y emocional.

Por tanto, empleadas de la forma correcta, las técnicas de relajación pueden ser de gran utilidad para una mejora de la gestión de situaciones de alto nivel de estrés o ansiedad.

Hipnosis clínica

La hipnosis clínica nada tiene que ver con los trucos de ilusionismo que se pueden ver en televisión.

Por el contrario, se conoce como una técnica de sugestión que permite modificar parte del estado de consciencia de la persona a través del trabajo con una parte no consciente.

Dicho de otro modo, el psicólogo puede ayudar a la persona a proyectar un determinado estado o conocimiento en el momento de sugestión, que posteriormente sea trasladado al estado consciente como ocurre, entre otros múltiples ejemplos, con el uso de la hipnosis clínica para reducir el consumo de tabaco.

Mindfulness

El mindfulness es una técnica de origen oriental que combina la meditación a nivel cognitivo y la relajación a nivel físico, partiendo de la respiración como elemento de conexión entre la parte mental y la parte corporal.

Se emplea como recurso de gestión del estrés y la ansiedad por su premisa de atención plena en el presente, tratando de centrar todos nuestros recursos cognitivos en la sensación física y lo que ocurre en el momento en el que nos encontramos.Una mujer practicando mindfulness

Durante la práctica del mindfulness se trata de focalizar nuestra atención también en lo que pasa en nuestra mente, tratando de no juzgar los pensamientos que aparecen, de manera que la situación de “no juicio” genera un alivio sobre temores y preocupaciones que pueden estar asolando a la persona, además del hecho de no mirar en exceso al pasado o al futuro, sino entrenarnos para experimentar la realidad del presente.

Relajación muscular progresiva de Jacobson

Es una técnica de relajación tanto más eficaz cuanto más se practica. Consiste en la tensión y distensión de grupos musculares progresivamente a lo largo del cuerpo, de manera que se traslada un estado de relajación final no sólo a nivel físico, sino también mental.

El control sobre la tensión muscular permite generar una asociación en nuestro cerebro entre una tensión voluntaria de un grupo muscular concreto (por ejemplo, los puños) y un mensaje de tranquilidad o calma.

Es un tipo de relajación con gran libertad de puesta en marcha, pues se pueden incluir más o menos grupos musculares, llevándose a la práctica una ejecución más corta o más larga, pero en cualquier caso se observa un cambio notable entre el estado inicial de tensión mental/emocional y el estado final.

Visualización

Es una técnica muy eficaz para aquellos que tienen dificultades para imaginar libremente. Las técnicas de visualización permiten crear una imagen mental sobre un determinado aspecto cognitivo, emocional o de conducta de la persona que facilite su enfrentamiento al mismo cuando dicho aspecto genera un elevado miedo o preocupación.

Por ejemplo, para una persona que tuviera fobia a las arañas, una técnica de visualización podría permitir que, mentalmente, se acercara a una con el objetivo de reducir progresivamente la intensidad del malestar.Una mujer utilizando la técnica de relajación muscular de jacobson

Las técnicas de relajación son recursos de gran utilidad que pueden resultar un apoyo en el proceso de terapia y una herramienta para la autogestión en la cotidianeidad de muchas personas.

Conocerlas nos permite, en primer lugar, emplearlas de la manera más adecuada y, en segundo, adaptarlas a las necesidades de cada paciente en función de las características de su problemática concreta.