Un niño que ha sufrido maltrato y debe relatar su experiencia para realizar un informe pericial

¿Cómo hacer un informe pericial sobre maltrato a menores?

El daño psicológico que puede haber sufrido un menor a causa de un patrón de comportamiento negligente o abusivo por parte de sus cuidadores principales (generalmente, los padres) es uno de los principales motivos por los que un juez puede solicitar la elaboración de un informe pericial psicológico, a modo de evaluación de las habilidades parentales para el cuidado de sus hijos y, también, del nivel de afectación constatable en el menor evaluado.

Como psicólogos (y, en este caso, en nuestro papel de peritos), estamos capacitados para evaluar aspectos cognitivos, emocionales y conductuales tanto de forma verbal (mediante entrevistas estructuradas o semi-estructuradas), como no verbal (atendiendo al lenguaje corporal como factor congruente con la expresión oral) y, aún más importante de cara a resaltar la objetividad de la evaluación, mediante el uso de pruebas psicométricas estandarizadas.

Lo señalado en el párrafo anterior implica que los psicólogos no podemos demostrar ningún tipo de “daño” o lesión física, ya que escapa totalmente a nuestras competencias profesionales.

No obstante, sí podemos evaluar las consecuencias psicológicas que se han podido derivar de una agresión física, si bien recalcamos que de ésta última tendrá que haber constancia por las vías pertinentes (partes de lesiones, imágenes, etc.)

¿Qué diferencias hay entre un procedimiento de oficio o de parte?

La diferencia fundamental entre un procedimiento de oficio y de parte, es quién demanda la prueba pericial.

El peritaje de oficio se lleva a cabo cuando un juez, en base a las pruebas presentadas y a los alegatos de cada una de las partes, dictamina que se debe evaluar psicológicamente a alguno o ambos de los cuidadores y a los menores en cuestión, a fin de comprobar si la negligencia o abuso señalados guardan alguna relación con las habilidades parentales para el cuidado de menores y con los resultados de las pruebas psicométricas administradas a los menores.maltrato infantil. Informes periciales

En el caso de los informes periciales de parte, una de las partes solicita que se haga una evaluación para que se pueda demostrar o refutar que las consecuencias psicológicas del maltrato denunciado son apreciables, o no.

Existe una tendencia general a considerar que, solo por el mero hecho de que una de las partes solicita un informe pericial, éste debe ser favorable a ella, lo que los peritos consideramos un craso error.

Cuando se elabora un informe pericial, independientemente del demandante, se ha de tener en cuenta que es un documento legal que se va a ratificar ante un juez, por lo que debemos tener claro que la información que manejamos ha de ser veraz y carente de sesgos o, de lo contrario, tanto nuestro informe como nuestra propia figura de perito perderá todo su valor.

Por esta razón, debemos ser honestos con la parte que demanda un informe y clarificar desde el primer momento qué es lo que podemos evaluar y lo que no, a fin de no crear falsas expectativas sobre los resultados de la evaluación psicológica.

¿Qué documentación se requiere para una evaluación de menores?

De nuevo, esta cuestión es diferente en función de quién demanda el informe pericial.

Si la evaluación la solicita el juzgado y, por tanto, un perito de oficio es designado para el procedimiento, no se requiere ningún tipo de documentación a cumplimentar por ninguna de las partes.

Sin embargo, cuando el informe es solicitado por una de las partes, y en la evaluación están implicados menores, se ha de entregar al demandante un documento llamado compromiso de información entre progenitores , un documento que “informa” al otro progenitor de que la evaluación se va a llevar a cabo.

Esta cuestión es fundamental, ya que algunos progenitores suelen “reclamar” que no se les haya pedido autorización para realizar el examen psicológico a sus hijos, pero es muy importante que todo perito tenga en consideración que, tal y como se encuentra la legislación vigente a noviembre de 2018, para la realización de un informe pericial psicológico no se necesita ninguna autorización por parte del progenitor demandado.informes periciales maltrato infantil

Por el contrario, si el objetivo fuera intervenir con el menor, sí se requeriría de la autorización de ambas partes.

¿Qué pruebas se pueden administrar tanto en adultos como en menores?

Generalmente, la valoración de las competencias parentales suele realizarse en base a dos cuestionarios clave: uno de personalidad (PAI, MCMI-III…) y el cuestionario más importante en la evaluación del cuidado en nuestro país, el CUIDA (sobre habilidades y capacidades a la hora de cuidar de un hijo).

En el caso de menores, dos de los más utilizados son el TAMAI/TAMADUL (mide adaptación infantil en diferentes ámbitos: escolar, social, familiar…) y el CECAD (evalúa problemas emocionales de carácter ansioso/depresivo), aunque también puede aplicarse el ESPA29 en adolescentes, con el objetivo de que evalúen las medidas de aceptación, implicación, coerción o imposición de cada progenitor de acuerdo a 29 situaciones de la vida cotidiana y generar una “clasificación” dentro de un estilo de socialización autoritativo, indulgente, autoritario o negligente.

En cualquier caso, debemos tener presente que los peritajes psicológicos son procedimientos complejos y que habremos de buscar siempre la forma de otorgarles el máximo rigor posible tanto en la elaboración escrita, como en su posterior defensa oral.