Los 10 pensamientos más comunes que producen ansiedad 1

Cuando miro hacia atrás todas estas preocupaciones, me acuerdo de la historia del viejo hombre que dijo en su lecho de muerte, que había tenido un montón de problemas en su vida, la mayoría de los cuales nunca había sucedido.

Winston Churchill

¿Os sentís identificados con esta frase? ¿Sois de los que os preocupáis acerca de lo que pueda pasar, poniéndoos en el peor de los escenarios posibles? Si es así, quizá experimentéis sensaciones corporales de opresión en el pecho, falta de respiración, sudoración, dolor de cabeza, insomnio… es decir, ansiedad.

Preocuparse, según la Real Academia Española, significa “sentir temor o inquietud por alguien o algo” y “dedicarle atención”. Sin embargo, esa atención prestada, ¿está sirviendo de algo, te alivia o te genera malestar?

Si seguimos analizándola morfológicamente, encontraremos  que está formada por el prefijo pre- (antes de que ocurra, que denota anticipación) y ocupar (de entre las acepciones encontradas, me quedaré con la de “asumir la responsabilidad de un asunto, encargarse de él”). Lo que me lleva a preguntarme si todos esos pensamientos que giran en torno a ese asunto, te están acercando a una solución o, si por el contrario, sientes que estás en bucle y lo único que estás consiguiendo es sentirte cada vez peor.

De hecho, los psicólogos nos estamos encontrando con un aumento notable de demandas en consulta por episodios de ansiedad, debido también a la impredecible situación de pandemia que vivimos en la actualidad.

La preocupación toma muchas formas diferentes en nuestra mente, nos intenta “preparar” para que cuando el problema llegue, podamos reaccionar rápida y eficazmente. Sin embargo, algunas veces, se produce el efecto contrario.

Los 10 pensamientos más comunes que producen ansiedad 2
Algunos tipos de pensamientos retroalimentan la experiencia de ansiedad

¿Quieres saber de qué tipo de pensamientos te estamos hablando?

A continuación, te presentamos los 10 pensamientos más comunes que producen ansiedad:

  • Adivinar el futuro

Son todos esos pensamientos que tenemos sobre cómo se va a desarrollar una situación en el futuro, estando seguros de ello. Saber que no vamos a lograr nuestros objetivos.Y como no llegamos a intentarlo, porque no serviría de nada, este pronóstico se acaba cumpliendo. ¿Magia o profecía autocumplida?

  • Leer la mente de los demás

Es la capacidad de saber lo que los demás piensan de nosotros, aunque curiosamente, parece que solo somos telépatas con aquellos juicios negativos hacia nuestra persona.

  • O todo o nada

Se trata de tener en cuenta solo las polaridades, o blanco o negro. La virtud está en el término medio, decía Aristóteles. Y fijar la mirada solo en los extremos, es perdernos multitud de colores.

  • Dar por hecho que va a suceder lo peor

Nuestros pensamientos se focalizarán en situaciones nefastas, imaginando el peor de los acontecimientos posibles y exagerando situaciones nuevas o cotidianas. Se trata de imaginar de lo malo, lo peor.Y de lo peor, lo catastrófico.

  • Generalización

Extraer de una experiencia negativa aislada, una norma aplicable para todo y para todos, por supuesto igualmente negativa, y que se cumplirá siempre.

  • Debos

Ideas preestablecidas que dirigen cómo debería ser nuestro comportamiento que se acaban convirtiendo en obligaciones. Sometiéndonos a nosotros mismos y, en ocasiones, también a los demás. Una forma de reconocerlo es prestar atención a nuestro discurso, en busca de “debería” o “tengo que”.

  • Minimizar los aspectos positivos

Darle poca importancia a aquellos acontecimientos positivos o logros personales, restándoles importancia y, consecuentemente, minusvalorándonos.

  • Tener miedo al miedo

Son todos aquellos pensamientos que vaticinan un nuevo ataque de pánico cuando se ha experimentado uno. Paradójicamente, esta preocupación constante y temor anticipatorio, nos mantiene tan alerta, que lo único que se consigue es aumentar la probabilidad de que, efectivamente, acabe sucediendo. Esto nos confirma que estábamos en lo cierto, y el miedo aumenta. La pescadilla que se muerde la cola.

  • Autoculpabilidad

Dar por hecho que eres el responsable un suceso o del malestar que siente otra persona. De igual modo que algunas personas no se hacen responsables de sus actos, culpando siempre a los demás, en este caso, se produce todo lo contrario.

  • Recompensa divina

Es la creencia de que, por actuar correctamente o por hacer sacrificios, es merecedor/a de un premio que el universo le concederá por “justicia”, pues “nos lo hemos ganado”.

Estos pensamientos no reflejan el funcionamiento real del mundo ni describe la realidad objetiva. Sin embargo, consiguen aumentar nuestro malestar y nuestro miedo, paralizarnos, y limitarnos. Pudiendo llegar a ser peligrosos, pues si nos los creemos, actuaremos en coherencia. De modo que cada vez será más difícil ser conscientes de lo que está ocurriendo y salir del bucle.

Si has sufrido en primera persona las consecuencias de estos pensamientos y te gustaría dejar de sentir malestar por ellos, por mucho tiempo que los hayas experimentado, en Dopsi podemos ayudarte.