El miedo a la muerte o tanatofobia es un miedo común al que nos enfrentamos en terapia

La muerte es uno de esos procesos que habitualmente generan ansiedad y miedo (tanatofobia). Se ha entendido tradicionalmente como el proceso que pone fin a la vida, es decir, el último capítulo del ciclo vital de una persona.

Es un fenómeno que forma parte de la vida desde nuestro nacimiento, primero con la apoptosis (muerte neuronal programada) y posteriormente con el envejecimiento del organismo, que supone el deterioro de nuestro sistema físico y cognitivo con el progresivo paso del tiempo.

Además, las personas nos enfrentamos a la muerte de personas y seres queridos ya desde la infancia, cuando el ciclo de aquellos más mayores que nosotros (bisabuelos, abuelos, etc.) llega a su fin, y debemos por tanto adaptarnos a la ausencia del vínculo amado.

Aun siendo un proceso natural que forma parte de la existencia humana (¡y no humana!), a menudo encontramos dificultades para asimilar la muerte como algo irreversible.

De hecho, los niños comienzan a comprender el significado y las implicaciones de la muerte a partir de los 6-7 años de edad.

¿Por qué la muerte genera ansiedad?

En niveles básicos, el miedo a la muerte se considera natural y hasta beneficioso para las personas, ya que la ausencia de miedo (como ocurre en la etapa de la adolescencia) nos incita a asumir un mayor número de conductas de riesgo o de peligro para la integridad física.

El ser humano, como animal racional, necesita comprender y clasificar toda experiencia que forme parte de su campo de percepción.El miedo a la muerte

La muerte es un proceso para el que no hay una explicación exacta, que la ciencia no ha conseguido detener o revertir, y del que no se conoce si existe un “después”.

Este último apartado es el mayor generador de ansiedad en las personas, debido a que nuestra necesidad de saber y conocer llega a un vacío en este tema, y nos hace plantearnos una multitud de preguntas para las que a día de hoy no contamos con respuesta.

Las diferentes religiones ofrecen diversas visiones para lo que viene “luego de la muerte”, como ocurre con el cielo/infierno cristiano o la reencarnación hindú.

Por otro lado, algunas personas que han vivido experiencias cercanas a la muerte hablan de una especie de túnel al final del cual observan una especie de luz que cumple la función de “guía”.

Muchas de las personas que experimentan ansiedad con respecto al tema de la muerte, la viven cuando aparece este tema en alguna conversación o cuando atraviesan situaciones sociales relacionadas con la muerte (como la pérdida de un ser querido o acompañar a alguien en un funeral).

En otras ocasiones, el miedo a morir se puede constituir como una patología conocida como tanatofobia, que conlleva un malestar intenso con respecto a la muerte (propia o ajena), con una excesiva preocupación por el estado de salud físico y una privación “precavida” de los estímulos externos.

¿Qué tipo de malestar se suele encontrar?

En los casos de tanatofobia más intensos, los síntomas con respecto al pensamiento sobre la muerte son bastante similares a los que se experimentan en otros trastornos de ansiedad, como en el caso del trastorno de pánico o la ansiedad social: sequedad bucal, dificultades para conciliar el sueño, sensación de ahogo, ataques de pánico, palpitaciones, temblores, mareos, etc.

Estas personas comienzan experimentando un malestar intenso con respecto a la muerte, que se acaba extendiendo a otras áreas de su vida, ya que les resulta complicado relacionarse y realizar actividades de ocio como solían poner en práctica antes de la aparición de este trastorno.La tanatofobia

Consideran prácticamente imposible hablar del tema de la muerte sin notar alguno o varios de los síntomas ya citados, y ponen en marcha toda una serie de conductas de evitación que terminan reforzando su aislamiento.

¿Cómo abordar la tanatofobia?

La tanatofobia puede tener orígenes muy diversos, lo que nos lleva a la necesidad de explorar cuál es la raíz de esta experiencia en un paciente dado.

En diversas ocasiones, la tanatofobia aparece como fruto de una experiencia traumática con la muerte (un accidente de tráfico, la pérdida de un ser querido, un tratamiento muy largo de una enfermedad), aunque no necesariamente haya implicado el fin de una vida.

En otras, la tanatofobia aparece por aprendizaje social, debido a la observación del miedo, tristeza u otras reacciones emocionales que aparecen en personas de referencia ante eventos relacionados con la muerte (como un funeral).

En cualquier de los casos, es necesario que el psicólogo conozca bien cuál es la implicación y el significado de este temor en su vida, qué función está cumpliendo y qué recursos, tanto físicos como sociales, existen para transformar la situación.

El abordaje psicológico supone aportar un sostén emocional para esta experiencia de temor y malestar intenso y realizar una búsqueda conjunta con el paciente de las alternativas de conducta disponibles para tratar de “segurizar” un estado de inseguridad absoluta.