¿Por qué me ha dejado mi pareja? 1

Las relaciones humanas son complejas. Probablemente, ésta sea una de las pocas premisas en las que podamos coincidir la gran mayoría de mortales. Los vínculos se crean, se desarrollan, se nutren y se mantienen en el tiempo (con esfuerzo y dedicación, matiz importante), o bien aparecen diferencias entre las partes que componen la relación que, de no encontrarse una solución o una forma de reencauzar la situación, pueden llevar a una separación más o menos inminente.

En muchas ocasiones, las relaciones sentimentales llegan a un final de mutuo acuerdo: bien porque ambas partes son conscientes de sus diferencias, de que la situación emocional se ha hecho insostenible o, simplemente, porque su propia evolución personal ha llevado a un cambio en su forma de sentirse con respecto al otro.

Evidentemente, la gestión de esta separación no siempre es óptima, pero desde luego puede resultar algo más sencilla cuando los/as dos están de acuerdo en que el vínculo como existe debe llegar a un fin.

Sin embargo, el proceso se complica cuando es una de las partes la que necesita terminar la relación y, por contra, la otra no esperaba o planteaba la ruptura como algo «plausible» en el curso de su vínculo. Entonces, surge una pregunta muy común: ¿Por qué me ha dejado mi pareja?

¿Por qué me ha dejado mi pareja? 2
Ruptura

¿Por qué puede ocurrir esto?

Hay múltiples razones por las que una de las partes de la relación puede necesitar llegar a una ruptura. Sin ánimo de «culpabilizar» a ninguno de los actores en escena, plantearemos algunas de las opciones más comunes que pueden explicar esta decisión:

  • Cansancio (emocional). Bien por no estar compartiendo tiempo de calidad, o bien porque durante un determinado tiempo se ha tratado de expresar una necesidad de cambio en el otro que no se está viendo satisfecha. Esto provoca un gran desgaste a largo plazo a nivel individual y, por ende, también en el curso de la relación.
  • Incapacidad de resolver los conflictos. Muchas parejas funcionan estupendamente en los momentos de calma, pero gestionan de forma «cuestionable» los episodios de crisis. El conflicto forma parte de las relaciones, por lo que si no encontramos vías «sanas» de enfrentarnos a él, es posible que le pase factura al vínculo e, incluso, determine una fecha de caducidad.
  • Indiferencia (motivada por uno o ambos de los puntos anteriores). La percepción de falta de interés e implicación en la relación tienen un pico de enfado y tristeza inicial pero, llegados al punto de la indiferencia, lo que nos puede indicar es que el sentir de la persona ha evolucionado y ha transitado por un proceso anticipado de duelo, asumiendo de forma «no consciente» el final de la relación. Suele ser un punto de no retorno.
  • Sentirse (o ser) engañado/a. Bien por una infidelidad o por otros motivos, puede haber un quiebre radical en la confianza en la pareja y que ello suponga un impedimento a la continuidad de la relación.
  • Salir de un proceso de manipulación. Lógicamente, esta no es la más común de las opciones pero es otra posibilidad que debe contemplarse. A veces, las relaciones se mantienen en el tiempo por determinados juegos de poder de los que la parte perjudicada puede llegar a salir. Es en este momento cuando, tras mucho sufrimiento, puede querer poner fin a la relación.
  • Momento de cambio individual. En ocasiones, las relaciones terminan porque una de las partes se siente en un proceso de cambio que le lleva a querer desprenderse de ciertas «obligaciones» que constan en su vida, como puede ocurrir con un vínculo de pareja. Desde Dopsi no es nuestro objetivo juzgar que este procedimiento sea correcto o incorrecto, sino tratar de entender que no podemos responsabilizar a ninguna de las dos partes por cómo puedan sentirse tras esta decisión.

Tras un proceso de ruptura, es lógico, esperable y natural sentir dolor. Es parte del duelo por el que transitamos al comenzar a vivir sin alguien que ha formado una parte importante de nuestras vidas. No obstante, puede que analizar nuestros aciertos y «errores» nos ayude también a poder hacer este proceso más sencillo. Si tienes cualquier duda sobre el manejo de una separación, ponte en contacto con nuestro gabinete de psicología.