Pinceles y otros instrumentos para pintar

La inspiración es un concepto poco concreto, difícil de definir, elusivo y del que se podría argumentar que influye en una gran parte de los diversos aspectos de nuestra vida, tanto personal como profesional.

En Dopsi creemos que la inspiración es un estado más que una cualidad determinada, similar en ciertos aspectos a otros más conocidos como las emociones. De la misma forma en que podemos encontrarnos felices, tristes, nerviosos o llenos de energía, existen momentos en los que estamos inspirados y parece que cualquier cosa que hagamos sale estupenda: podríamos escribir, pintar o componer durante horas y estaríamos encantados con los resultados, ilusionados con nuestro próximo proyecto.

Sin embargo, cuando no nos encontramos en dicho estado podemos estar horas delante de una página, un lienzo o un instrumento sin saber por dónde empezar, deshaciendo lo que acabamos de hacer una vez tras otra y llegando a desesperarnos. Es como darse de cabeza contra un muro una y otra vez, sabiendo que en algún lugar está escondida una solución que en ese momento somos incapaces de alcanzar.

 

Vale, pero ¿por qué desaparece la inspiración?

Tal y como hemos mencionado, la inspiración se asemeja mucho a los estados físicos o emocionales, por tanto para entender cómo funciona deberíamos saber qué nos está impidiendo sentirnos inspirados y capaces de afrontar cualquier reto que se nos presente.

En prácticamente todas las ramas de la psicología clínica existen fenómenos denominados bloqueos, que son resistencias o negaciones habitualmente inconscientes ante un evento, emoción o pensamiento que causan un estado alterado, ya sea a nivel emocional, cognitivo o físico.

  • Para la psicología cognitiva, un bloqueo mental se produce cuando negamos  o nos resistimos a afrontar algún pensamiento ligado a un hecho o emoción particular de manera involuntaria, apartándolo de nuestro pensamiento consciente y haciéndonos incapaces de pensar con claridad.

 

  • Para los psicólogos de la rama Gestalt, los bloqueos son una parte central del proceso de terapia, enfocándose en los eventos y emociones derivadas de los pacientes que han quedado inconclusos, impidiendo que nos sintamos satisfechos, que crezcamos y nos realicemos como individuos.

 

  • En una terapia psicoanalítica, los bloqueos son mecanismos de defensa ante el exceso de excitación emocional producido por el pánico y la cólera, y dependen de la organización mental de cada persona. Sirven para reducir la tensión cognitiva y pueden adoptar varias formas, entre las que se encuentran la represión de recuerdos, ideas o emociones, la regresión a un estado anterior, habitualmente con comportamientos de sumisión o de oposición y rebeldía, la proyección sobre el entorno de nuestras emociones, vivencias o rasgos indeseables o la conversión o somatización de las frustraciones en enfermedades físicas.

 

Por tanto es conveniente analizar en qué estado nos encontramos si notamos que la inspiración no nos acompaña. Encontrarnos estresados, enfermos o preocupados, incluso si no le hemos dado importancia al asunto que nos provoca dicho estado nos impide concentrarnos e inspirarnos en lo que nos ocupa.

 

Entonces ¿cómo recupero la inspiración?

Existen muchos pequeños trucos que nos pueden ser útiles a la hora de entrar en ese estado tan deseado de inspiración, y aunque la mayoría dependen de las preferencias de cada uno y de cuál sea la causa del bloqueo, aquí os dejamos algunos:

1. Lo primero que deberías hacer es despejarte, alejarte del proyecto que tienes entre manos y apartarlo durante un periodo corto de tiempo. Trata de ver este distanciamiento como una forma de mejorar tu rendimiento, como un entrenamiento más que como si estuvieras posponiéndolo, puesto que si lo ves de esa forma acabarás creando un nuevo bloqueo directamente relacionado con el proyecto.

2. Libera estrés, haz actividades que te llenen y te gusten. Sal a hacer ejercicio, baila, da una vuelta por la ciudad, canta o realiza cualquier actividad que te resulte interesante, pero trata de evitar tareas sin carga cognitiva. Buscamos inspirar y preparar la mente, no adormecerla. Por tanto trata de evitar la televisión, el móvil o el ordenador. Por supuesto puedes ver un programa o una página que despierte tu interés, pero no te sientes a esperar a ver qué echan por la tv o qué te encuentras por internet.

3. Busca lugares o situaciones diferentes en los que puedas pensar o trabajar a gusto. La monotonía es un factor estresante, así que ve a un parque, a la playa, a la terraza o a donde se te ocurra, pero sal de tu ambiente de trabajo habitual y experimenta algo nuevo.

4. Trata de estar abierto a la sorpresa y da rienda suelta a tu curiosidad artística visitando blogs, parajes naturales, páginas web, museos… viendo fotos, leyendo libros, cómics… Un fotógrafo puede encontrar así perspectivas nuevas, un escritor puede tener una idea increíble para una historia tras una conversación y un pintor encontrar sorprendente la paleta de color de un grafiti.

5. Deja que tu mente fluya, coge una hoja en blanco y anota todas las ideas que te vengan a la cabeza, garabatea… Pero deja que sea natural, nunca te censures.

6. Simplifica tu proyecto, anota tus objetivos, cómo pretendes conseguirlos, qué necesitas, etc.

7. Utiliza técnicas de concentración y relajación antes de comenzar a trabajar, intenta estar centrado y no comiences un proyecto en estado de nerviosismo.

 

Debemos recordar que todo esto no sirve de nada si no trabajamos de manera constante y tratando de dar el máximo en cada proyecto.

¡Así que continúa trabajando y sé positivo!