Propósitos de año nuevo: organizar mejor mi tiempo 1

Llega el 2023 y, con el cambio de año, rescatamos nuevamente todas aquellas cosas que, por uno u otro motivo, empezamos y dejamos pendiente el año anterior; nos propusimos, pero nunca iniciamos; o bien, nuevas ideas que se nos ocurren para mejorar nuestro día a día.

Uno de los propósitos más comunes que suele aparecer en nuestra lista física o mental tiene que ver con un factor determinante de la sociedad en la que vivimos, a un ritmo bastante frenético y, en ocasiones, también difícil de ordenar: la organización de nuestro tiempo. Habiendo que compaginar en muchas ocasiones estudio con trabajo, sumado a tareas y proyectos que se salen del horario de trabajo y/o lectivo y nos restan tiempo de nuestro periodo de «descanso», y también pretendiendo (con toda razón) contar con ciertos momentos que nos permitan disfrutar del ocio, la recuperación física y mental y el contacto con nuestros vínculos, la balanza no sólo se desequilibra con frecuencia, sino que directamente es complicado colocar las piezas encima.

Así pues, es muy posible que cuando lleguemos al término del día, miremos hacia atrás con la extraña sensación de no haber podido cumplir con todo aquello que nos habíamos propuesto en su inicio. Pero, como podrás imaginarte, desde Dopsi no podemos transmitirte de entrada otro mensaje más allá de: «tranquilo, esto es completamente normal.» 

Sin embargo, entendemos que la cuestión de la planificación sigue siendo un problema aun cuando nos afecta a todos y quizá podemos plantear algunos recursos que sean de utilidad, pues todas las habilidades (y organizarse «mejor» es una de ellas) tienen la capacidad de ser entrenadas. Veámoslo:

Propósitos de año nuevo: organizar mejor mi tiempo 2
Organización del tiempo

¿Qué puedo hacer para organizar mejor mi tiempo?

Algunas herramientas para organizar mejor el tiempo son las siguientes:

  1. Marca objetivos (y expectativas) que se ciñan a la realidad. Recuerda que el número de horas del día no va a variar sólo porque tú pretendas abarcar ocho tareas donde puedes realmente hacer dos de manera satisfactoria. Plantearse ejecutar en una sola jornada todo lo que técnicamente podría hacer en varios días probablemente me lleve a: frustrarme si no lo consigo, me enfade conmigo mismo/a y con la propia tarea y esto genere un efecto dominó que suponga que me cueste mucho más arrancar con mi plan de trabajo en los siguientes días.
  2. No todo tiene el mismo nivel de prioridad. A veces tenemos la sensación de que sí, pero en el fondo no todas las tareas que tenemos en la lista de «pendientes» se engloban en el mismo marco de urgencia o requieren de la misma inversión de tiempo/dedicación. Aquí puede ayudar el establecimiento de una línea de tiempo en la que se puedan ir señalando las diferentes tareas y proyectos que quedan por realizar y, por otra parte, también las que se vayan haciendo, de forma que puedas tener un impacto visual positivo al ser rápidamente consciente de tus avances.
  3. Eres más productivo en algunos momentos del día, aprovéchalos. Si no has escuchado nunca hablar de las personas búho y alondra, este apartado está especialmente dedicado para ti. Algunas personas consiguen obtener su punto más álgido de rendimiento durante el día (alondra), mientras que existen otras cuyo nivel de activación comienza a partir de la tarde y se estira llegando a la noche (búho). Esto es un fenómeno de carácter biológico que no podemos “escoger”, sino que nos define a nivel de funcionamiento prácticamente desde el momento en el que nacemos (así, existen bebés más inquietos por el día o por la noche). En base a este importante dato, es interesante aprender a ajustar los ritmos de estudio y trabajo y sacar partido de este conocimiento para abordar las tareas que más te cuestan en los momentos del día en los que físicamente y cognitivamente eres más productivo. 
  4. Considera un bloqueo como una señal de STOP. El mejor símil es el de la ofimática: ¿cuántas veces le has gritado a tu ordenador cuando se atasca (o, simplemente, te has frustrado con él) y, por mucho que tú te alteres, el ritmo de procesamiento no cambia lo más mínimo? Tu cerebro también es una máquina. El hecho de que exista la recomendación de realizar pausas en una tarea de corte cognitivo cada 45 minutos (como valor aproximado y susceptible de ser evaluado para cada persona y tarea) por parte de psicólogos no son nuestras ganas de quitar tiempo de estudio o de trabajo a nadie, sino fruto de muchas investigaciones sobre la capacidad de sostener la atención en el tiempo, que no suele alargarse mucho más de esta franja. Por tanto, si ves que estás leyendo un texto que empieza a sonarte a un idioma desconocido, ¡para! Tu cerebro lo necesita.
  5. Y el descanso, ¿dónde? Aquí no nos referimos a la pausa entre tareas, sino al descanso real, al ocio y al tiempo libre que todos necesitamos después de duras jornadas de estudio o de trabajo. Sabemos que a veces es complicado y que no siempre se puede dedicar mucho tiempo a uno mismo y al auto-cuidado, pero aunque sean pequeños gestos es importante intentarlo, ¡te lo agradecerás!
  6. Cambia la cruz por el tic en verde. Somos conocedores de esa facilidad humana para atender a todo lo negativo de forma mucho más ágil que a lo positivo por una cuestión meramente supervivencial, y por ello le damos muchísimo más peso a lo que nos ha quedado en la lista de «pendientes» que a las tareas que hemos conseguido realizar de manera satisfactoria. Dicho lo cual, ha llegado la hora de poner en práctica la habilidad de ser consciente de los logros que alcanzo diariamente, por lo que me va a ayudar mucho anotarlos por separado y, además, también reflexionar por escrito sobre cómo me siento al ver las cosas que me dejo zanjadas. Esto me resultará motivador tanto a corto, como a medio y largo plazo.

¿Tienes problemas para organizar tu tiempo o conoces a alguien que podría necesitar ayuda?, ¡Estamos aquí para ello!