Con cada comienzo de año nos planteamos una serie de objetivos, cambios para los que hacemos acopio de valor e ilusión de cara a ese uno de enero, marcado en el calendario como el inicio de una nueva vida y, ¿por qué no? También un nuevo “yo”.

Este año probablemente no sean los mismos de siempre. Los típicos deseos de hacer más ejercicio, dejar de fumar, embarcarnos en algún viaje, aprender un idioma nuevo o a tocar un instrumento, que seguro que te has propuesto en años anteriores, son secundarios. Ahora, más que nunca, pasar más tiempo con la familia, encontrando el modo de compaginar la vida laboral y social; cuidar más nuestra salud o disfrutar de los pequeños momentos, pasan a ser nuestras prioridades.

Parece que muchos y muchas tenemos claro qué es importante para nosotros. Sin embargo, al igual que nos ha pasado otras veces, quizá nos resulte una ardua tarea cumplir estas metas y puede que acabemos claudicando.

Si te has planteado en varias ocasiones propósitos de año nuevo sin demasiado éxito, seguro que te has sentido decepcionado y frustrado, preguntándote por qué no los has conseguido.

¿Qué debemos tener en cuenta para conseguirlos?

En primer lugar plantearnos: ¿de quién es el objetivo?

Si tu respuesta ha sido “mío”, permíteme que insista: ¿Qué esperas conseguir con ello? Cuando lo piensas, ¿te ilusiona? Con estas preguntas pretendo que averigües si se trata de algo que realmente quieres o quizá de algo que se supone que debes hacer.

Si crees que te has contagiado de los deseos de otras personas… tengo malas noticias para ti: probablemente desistas rápido.

Segunda pregunta: ¿depende de ti?

Puede que tengas la sensación de que sí, pero ¿hasta qué punto tienes control sobre ello? Es decir, en qué medida su consecución va a depender de lo que tú hagas de ahora en adelante.

Puede que no se te haya ocurrido como propósito que te toque la lotería porque sabes que depende exclusivamente del azar. Lo único que está en tu mano es comprar muchas papeletas, pero eso no te va a asegurar conseguirlo.

Es muy frecuente creer que si deseamos mucho algo, o si nos esforzamos, haciendo sacrificios, nos hagamos merecedores de conseguirlo. Pero la realidad es muy diferente. Hay cosas que están bajo nuestro control y otras que no. Lo importante en este punto es aprender a diferenciarlas.

Piensa si es una meta en la que poder enfocarnos, dedicar tiempo y poder conseguirla a través de nuestras acciones. Quizá te ayude imaginártela al final de una escalera. Con cada peldaño, debemos estar más cerca.

Tercera pregunta: ¿es un objetivo realista?

Muchas veces el error comienza desde el propio planteamiento del objetivo. ¿Es fácil de conseguir o demasiado ambicioso? ¿Sabes cómo conseguirlo? Si la respuesta es “no” o “no lo sé”, te va a resultar complicado, cuánto menos.

Si has llegado hasta aquí, seguramente te estarás preguntando: ¿y ahora qué?

¿Tienes tu objetivo claro y un plan para llevarlo a cabo? Entonces el trabajo más duro ya lo has hecho. Solo me queda darte unos consejitos más:

Plantéalo en positivo

Mejor comenzar a hacer algo que dejar de hacer algo. Busca en los objetivos que te has planteado, si alguno está expresado en forma negativa y ¡dale la vuelta!

¡Comprométete!

Sabes que vas a tener que dedicar esfuerzo y tiempo. No, no va a ser fácil. ¡Pero claro que puedes conseguirlo! Créetelo.

Sé constante y paciente

Porque no lo vas a conseguir de la noche a la mañana. Vas a necesitar cumplir los pasos que te has marcado.

Lo que suele pasar cuando nos fijamos metas, es que nos cansamos si no advertimos grandes resultados al poco tiempo. El planteamiento en este caso debe ser trabajar todos los días un poco, sin poner el foco de atención en el resultado, sino en cómo nos hace sentir.

Es una meta a largo plazo, disfruta del proceso.

Busca aliados

Siempre es buena idea hacer partícipes a personas de tu entorno, de modo que “te obligues” a cumplirlas y puede que, de paso, encuentres a alguien que se anime y te acompañe. Os podéis motivar mutuamente y hacerse más amena su consecución. Será especialmente beneficioso en metas como realizar ejercicio físico o comer saludablemente.

Si no sabes cómo canalizar toda esa energía, entusiasmo e ilusión hacia ese algo que quieres conseguir…

Si quieres averiguar cómo plantear de forma adecuada la meta que tienes en mente…

Si lo has intentado muchas veces pero no acabas de conseguirla…

¡No te preocupes! En Dopsi, te ayudamos a trazar un plan de acción, te ofreceremos orientación, apoyo y seguimiento.

Y recuerda: el momento es ahora. Porque cualquier día es bueno para comenzar con lo que sea que te hayas propuesto. No tienes por qué esperar al próximo lunes o a Enero para ponerte manos a la obra. ¡Sin excusas!

La respuesta a cuándo: es ¡hoy!

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