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Trastorno de ansiedad generalizada: Preocuparse por la preocupación

problemas de ansiedad - TAGA diario escuchamos hablar del término ansiedad en prácticamente cualquier contexto social: en tiendas, reuniones de padres, entre estudiantes, en personas mayores, entre amigos…Por eso, esta semana quiero dedicar mi artículo semanal a los problemas de ansiedad.

Parece que se ha asumido que la ansiedad es un factor común y normalizado de nuestra sociedad actual. Pero, ¿qué es la ansiedad? ¿Tiene algo que ver con el trastorno de ansiedad como tal?

Coloquialmente, cuando se habla de ansiedad se puede equiparar a estrés, angustia, malestar o miedo. Se ha convertido en un concepto que engloba a los demás bastante bien a ojos de quien no tiene formación en psicología o psiquiatría y que permite expresar todo ese conjunto de emociones de forma sencilla: estoy ansioso por el examen (podría valer estresado o asustado), el trabajo me está causando una terrible ansiedad (posiblemente podríamos sustituirlo por estrés o malestar), cuando pienso en la muerte me pongo ansioso (quizá angustiado o asustado).

La ansiedad se diferencia del miedo por ser hacer referencia a un temor o malestar de alguna forma exacerbado e irracional. El miedo aparece cuando se presenta un estímulo que amenaza nuestra supervivencia. En la ansiedad, este estímulo puede aparecer o no, pero la persona con trastorno de ansiedad anticipa que este estímulo va a aparecer con casi total seguridad y ello le provoca una vivencia de profundo malestar y angustia.
Se diferencia, por tanto, del propio miedo por el componente cognitivo de preocupación (worry) que lleva a que la persona esté en un estado de constante alerta.

¿Ante qué síntomas debemos estar alerta?, ¿Cuándo podemos necesitar la ayuda de un psicólogo para problemas de ansiedad?

problemas de ansiedad Para diagnosticar un trastorno de ansiedad generalizada debemos detectar una preocupación consistente y persistente durante un período de al menos seis meses sin existir una causa clara o determinante. Los pensamientos ansiosos variarán de un tema a otro y en general engloban varios aspectos del entorno del paciente como el trabajo, la familia, el dinero o la salud. Además, esta preocupación deberá ser lo suficientemente intensa como para que no la identifiquemos como normal y nos afectará de una manera u otra en nuestro día a día, en ocasiones impidiendo que nos concentremos o haciendo que se nos olviden tareas que no tienen que ver con el origen de la preocupación.

Sin embargo, es muy probable que debido al estado de ansiedad en el que nos encontramos y a la gravedad relativa que asignamos a los problemas que nos causan la ansiedad no nos demos cuenta de todo lo anterior, por lo que existen otros síntomas que nos pueden dar alguna pista:

Problemas de concentración muy acusados, normalmente nos vienen pensamientos intrusivos a la cabeza y somos incapaces de controlarlos y volver a la tarea que nos ocupaba.
Fatiga persistente y sin razón aparente.
-Estado de irritabilidad durante prácticamente todo el día o manifestada a brotes.
Problemas para conciliar el sueño o para percibirlo como reparador.
-Sentimiento de inquietud y aparición de pensamientos que no somos capaces de frenar sin mucho esfuerzo.

¿Cómo trabajamos el trastorno de ansiedad?

La presencia de una emoción de miedo o malestar exacerbado por cualquier aspecto de la cotidianidad, sin una razón evidente, supone que la persona no pueda llevar un funcionamiento social, laboral ni personal completamente normales.

Es a través de esta emoción a partir de la que iniciamos el contacto con nuestros pacientes, para poder explorar por esta vía en qué medida el trastorno de ansiedad les está afectando, la gravedad del mismo y cómo lo perciben día a día.

Una vez explorada esta área, podemos pasar al terreno cognitivo para averiguar cómo y en qué piensa la persona y la mejor manera en la que podemos trabajar entre terapeuta y paciente para encontrar formas y pautas para una mejor adaptación a su entorno cotidiano.

Estas indicaciones deben realizarse en base a las necesidades de cada paciente y deben revisarse en caso de que supongan un nivel de esfuerzo excesivo en algún punto o que no nos permitan trabajar el malestar de forma óptima.

Por último, resulta fundamental reforzar cada paso del paciente, porque hasta el más mínimo esfuerzo supone una gran movilización de energía en el proceso de tratar de reducir su ansiedad hasta un nivel que le permita funcionar de forma normal.

Cabe destacar que el TAG es un trastorno que dependiendo de su gravedad y el esfuerzo del paciente puede resultar muy complicado de eliminar o incluso hacerse crónico, por esto es fundamental prestar atención a cómo nos sentimos y contactar con un psicólogo para problemas de ansiedad en caso de que nos encontremos en un estado similar al que hemos comentado.

2 comentarios en “Problemas de Ansiedad

  1. Felicidades. Os sigo habitualmente en el blog, pero este artículo me ha resultado especialmente interesante. Gracias.

  2. Me encanta vuestro blog, es muy interesante ver lo claro que explicáis los problemas que no sabemos resolver por nosotros mismos y darnos cuenta que con vuestra ayuda se pueden soluciónar

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