Psicólogo para trastorno por déficit de atención en Valencia

Psicólogo para trastorno por déficit de atención (TDAH) en Valencia

El TDA, o Trastorno por Déficit de Atención y el TDAH o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es uno de los trastornos infantiles que se categoriza como externalizado, debido a que el rasgo más observable es un patrón de conducta bastante disruptiva y disfuncional.

Actualmente, se desconoce cuál es el origen exacto de la aparición del TDAH, aunque se barajan hipótesis relacionadas con la heredabilidad del trastorno, debido a que suele haber antecedentes de patrones de conducta similares en otros miembros de la familia; factores prenatales y perinatales, como un bajo peso al nacer o el consumo de determinadas sustancias durante el embarazo, o factores psicosociales, como los estilos educativos y de crianza en combinación con ciertas características de temperamento del niño o adolescente.

Los niños y adolescentes con diagnóstico de TDAH no buscan transgredir las normas o molestar a sus compañeros, padres o profesores, sino que cuentan con una mayor dificultad para controlar sus impulsos, sus pensamientos y su cuerpo.

Aun así, sus comportamientos continúan siendo una perturbación para otras personas en muchas ocasiones, pudiendo desembocar en frustración, pérdida de la paciencia y arranques de ira cuando no se cuenta con recursos adecuados para un buen manejo de la situación.

Para establecer un diagnóstico de TDAH debemos contar con tres criterios principales relacionados con: desatención (no prestar atención suficiente a los detalles, mostrar dificultades para mantener la atención en tareas o actividades lúdicas o no seguir instrucciones ni finalizar tareas escolares, entre otros), hiperactividad (movimiento excesivo de manos y pies, abandono frecuente de su asiento en clase o en otras situaciones, o correr o saltar excesivamente en situaciones en que es inapropiado hacerlo, entre otras) e impulsividad (dar respuesta antes de haberse completado la pregunta, tener dificultades para guardar su turno, o interrumpir o inmiscuirse en las actividades de otros).

Habitualmente, se espera que estos síntomas estén presentes durante más de seis meses y antes de los siete años de edad. Además, los síntomas observados deben observarse en dos o más ambientes, como en el colegio y en casa, y deben suponer un deterioro del funcionamiento cotidiano del niño o adolescente.

Aunque el diagnóstico más frecuente de este trastorno es el “tipo combinado” en el que están presentes el déficit de atención y la hiperactividad-impulsividad, en algunos casos en el diagnóstico se establece un predominio del déficit de atención (con mayor incidencia en niñas) y, en otros, un predominio de la hiperactividad-impulsividad (con mayor incidencia en niños).

En muchas ocasiones, la primera línea de acción es la terapia farmacológica con fármacos estimulantes como el metilfenidato que, paradójicamente, contribuyen a regular el nivel de actividad de la persona.

Sin embargo, la medicación para el TDAH no es única vía de actuación ni, en muchas ocasiones, la más efectiva, ya que se desaconseja medicar a niños por debajo de los 6 años de edad al aumentar proporcionalmente los riesgos en relación con los beneficios del fármaco.

La terapia psicológica busca analizar los problemas de conducta del menor y las dificultades emocionales que se derivan de la misma, puesto que muchos niños desarrollan problemas de autoestima a consecuencia de verse de forma diferente al resto o ser explícitamente menos valorados que sus iguales.

La terapia que le ofrecemos en Dopsi a través de nuestro psicólogo para trastorno por déficit de atención e hiperactividad es una herramienta eficaz tanto para obtener resultados con los niños/as como para los padres, dando pautas para lidiar con la excesiva energía del niño, ejercicios y juegos para lograr una mejora de la atención.

Es de suma importancia entender que el TDAH no tiene cura porque no es una enfermedad, pero sus síntomas mejoran con la edad y contando con estrategias adecuadas, por lo que es perfectamente posible llevar una vida normal con este diagnóstico e, incluso, reconducirlo para aprovechar sus características en la vida adulta.

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