¿Qué son los duelos múltiples?

Desde el momento en que llegamos al mundo comenzamos un proceso de evolución y crecimiento que llega hasta el momento de nuestra muerte, que podríamos considerar el “final” de nuestro recorrido. Y decimos “final“, porque en realidad legamos (y nos legan) a nivel emocional muchas de nuestras características en los que quedan tras el fallecimiento.

La muerte es una fase más de la vida, la que marca que nuestro proyecto en este plano ha concluido, y que nuestra conciencia, según diría Elisabeth Kübler-Ross, “avanza a otro nivel“.

Sin embargo, aunque la muerte no necesariamente es dolorosa para las personas que fallecen, sí se convierte en un evento difícil para los seres queridos que deben acostumbrarse a vivir con la ausencia de un vínculo y adaptarse a ella.

Este proceso puede iniciarse antes del fallecimiento (lo que conocemos como “duelo anticipado“, que se da a menudo cuando se conoce previamente que un ser querido va a faltar, generalmente a consecuencia de una edad avanzada o por enfermedad) o a partir del mismo, y es el que conocemos como “duelo”.

La palabra duelo proviene de la palabra latina “dolus”, que significa “dolor, y refleja bastante bien cuál es el sentimiento principal que aparece en el transcurso de la aceptación de un fallecimiento.

¿Existen otros tipos de duelo?

Sin embargo, un proceso de duelo puede no deberse exclusivamente al fallecimiento de un ser querido. En la actualidad, desde el punto de vista de la psicología existen otras situaciones vitales que una persona puede experimentar cuyo proceso de afrontamiento se ajusta bastante a las características de un duelo tradicional como, por ejemplo, la pérdida de un empleo o un divorcio.

En cualquiera de los dos casos, aunque la persona puede volver a trabajar o puede retomar y proseguir con su ritmo de vida transcurrido un tiempo de “recuperación” emocional, durante un periodo de mayor o menor duración se experimentarán sentimientos variados y, con frecuencia, combinados de negación, enfado, frustración, tristeza y, finalmente, aceptación, que permitirán el cierre de una etapa y el inicio de otra posterior.

Esto nos invita a preguntarnos: ¿Puedo llevar varios duelos a la vez? Y la respuesta, como te contaremos más adelante, es afirmativa.

¿Cómo se aborda psicológicamente un duelo múltiple?

En primer lugar, cabe mencionar (y esto es importante) que no todos los procesos de duelo requieren del acompañamiento de un profesional de la salud mental.

De hecho, el duelo es un proceso natural de asimilación y adaptación a una pérdida que requiere de tiempo, espacio y reflexión para recolocar emocionalmente al vínculo hasta poder continuar con el funcionamiento cotidiano de la forma habitual.

No obstante, hay ocasiones en las que las personas que experimentan una pérdida (ya sea una defunción, un despido o una separación/ruptura de alguien importante) no consiguen hacer esa recolocación emocional y se observa que su funcionamiento sigue viéndose claramente afectado por el dolor aún latente. En Dopsi hemos optado por no hablar de plazos. El duelo es una experiencia tan enormemente subjetiva y una vivencia tan personal que, como hemos podido comprobar tras años de experiencia profesional y, también, en la trayectoria personal, estimar unas fechas puede generar una mayor sensación de patologización del proceso.

Por tanto, optamos más bien porque la persona sea capaz de observarse y darse cuenta de cómo se encuentra con la muerte de ese ser querido, ruptura o pérdida de empleo y si, después de un periodo que considere oportuno no ha llegado a la adaptación a la ausencia que podría desear, le daremos la bienvenida para ofrecer lo mejor de nuestro equipo.

Es en ocasiones en las que la adaptación no parece producirse en las que los psicólogos podemos llegar a hablar del duelo “patológico: el proceso ha dejado de ser natural y “sano” para volverse disfuncional e interferir con demasiada intensidad o durante una frecuencia demasiado elevada en la vida del doliente.

Si, además, la persona ha experimentado varias pérdidas (ya sean de la misma categoría o combinadas) que no ha conseguido asimilar, es lógico pensar que el impacto en su desempeño diario será todavía mayor.

Por tanto, cuando una persona con estas características busca atención psicológica, es importante que exploremos cuál es la naturaleza de cada uno de los duelos, por qué siguen teniendo una afectación notable después de un periodo “aceptable” para él o ella, y cuál tiene una intensidad mayor en el día a día de nuestro paciente.

Aunque nunca nos dejaremos ningún proceso por trabajar, cobra especial relevancia el alcanzar un consenso con la persona que tenemos delante sobre qué vamos a abordar primero, de manera que, como si montáramos el puzle de un paisaje, vamos a intentar estructuras por partes las diferentes piezas que lo componen (el cielo, las zonas verdes, las montañas…) hasta que adquiera una forma completa y, por ende, una funcionalidad.

En los procesos de duelo solemos encontrar una intensidad emocional elevada que requiere de una pausa para identificar y resituar cada uno de los sentimientos en su lugar, para que la persona atraviese las fases que lo componen de una manera sana y ello le permita continuar con su vida personal, social y laboral de una forma más óptima.

Siendo un proceso excepcionalmente delicado, si necesitas un acompañamiento profesional y cercano, en Dopsi podemos ayudarte.

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