estimulación temprana - construcciones

Aumentar el potencial de nuestros hijos,con las técnicas de estimulación temprana.

estimulación temprana - niño dibujandoSeguro que muchos de los que leemos estas líneas, especialmente si tenemos o estamos buscando tener un hijo, habremos escuchado hablar en algún momento de la llamada estimulación temprana. La idea subyacente a este conjunto de técnicas es la de lograr un desarrollo óptimo de las capacidades del niño en varias áreas, y aplicada de forma correcta puede conseguir que nuestros hijos alcancen un mayor potencial del que hubieran alcanzado de no haber utilizado este método de enseñanza.

Es necesario exponer que un programa de estimulación temprana puede ser aplicado por los profesores de la guardería y del colegio, por los padres y cuidadores de los niños y por los psicólogos y pedagogos. Comenzar a estimular a un niño pequeño es muy sencillo si entendemos que el desarrollo comprende varias áreas que explicaremos más adelante y sobre todo si somos conscientes de que existen infinidad de formas de que un niño aprenda del mundo que le rodea de forma adecuada a su edad.

La estimulación temprana se puede aplicar ya desde la gestación y aproximadamente hasta los siete años, cuando la plasticidad cerebral es más alta que en etapas posteriores. La base de esta técnica consiste en enriquecer de forma activa el entorno de nuestros hijos, para que interactúen y aprendan de él de forma constante, y para ello es necesario generar una serie de estímulos que les resulten atractivos y tratar de enseñarles cómo actuar en relación a ellos y a las diferentes situaciones que se les presenten, a la vez que les permitimos explorar, acertar y equivocarse.

¿En qué áreas del desarrollo influye la estimulación temprana?

estimulación temprana - construccionesLa estimulación temprana de nuestros hijos puede mejorar diversos aspectos de su funcionamiento aunque únicamente lograremos los mejores resultados con un  programa adaptado e individualizado para las necesidades de cada niño, ya que hay que tener en cuenta tanto las necesidades como sus preferencias sensoriales, así cada programa debe estar destinado a un objetivo concreto, como puede ser mejorar las capacidades sociales de un niño con un trastorno del espectro autista o servir de impulso si notamos que nuestro hijo presenta síntomas de alto rendimiento o superdotación.

Existen cuatro categorías básicas en las que podremos actuar para mejorar el potencial de rendimiento de nuestros hijos:

Área psicomotriz: Se trata de la coordinación motora, relacionada con todos los movimientos del cuerpo como el gateo, atarse los cordones, la velocidad de reacción y la coordinación entre mano y ojo. Se diferencian dos aspectos fundamentales:

-Motricidad gruesa: Comprende los movimientos más básicos del cuerpo, desde mover los brazos y las piernas hasta mantenerse erguido.

-Motricidad fina: Engloba los movimientos más complejos y precisos, como sujetar correctamente un lápiz o señalar con los dedos.

Para lograr un desarrollo óptimo en esta área es necesario permitir que el niño toque objetos, los lance e incluso los manipule con la boca o los pies. No debemos olvidar establecer límites ante tareas potencialmente peligrosas pero tampoco caer en la sobreprotección.

Área de lenguaje: Se refiere a las habilidades de comunicación tanto verbal como no verbal y mejora tanto la capacidad de expresión como la de comprensión. Debemos tener presente que el niño será capaz de comprender ciertas palabras mucho antes de producirlas por sí mismo, por lo que es importante hablar de forma constante mientras interactuamos con él, tratando de relacionar las palabras con el entorno, y especialmente al principio expresar nuestras emociones de forma exagerada y  casi explícita, abriendo mucho la boca y emitiendo un sonoro “ooooh” cuando algo nos sorprenda o poniendo énfasis en el fruncimiento del ceño si hace algo que es incorrecto. Sin embargo, debemos mostrarnos coherentes con nuestras emociones y no fingir que estamos contentos si nos encontramos de mal humor, ya que el niño no será del todo capaz de comprender esta disonancia.

Área cognitiva: Esta es posiblemente el área que más interés despierta en los padres, aunque a nivel psicológico es igual de importante que las demás. Se trata de la capacidad del niño de razonar, comprender el  mundo que le rodea y reaccionar de una forma adaptativa a todas las situaciones que se le presenten. Para ello es necesario presentar situaciones nuevas que exijan su atención y estimulen su interés, como leer un cuento antes de dormir, jugar con él, enseñarle figuras de animales, personas u objetos y escuchar música juntos. Además siempre hay que tener en cuenta que el niño tratará de imitar nuestras acciones, por lo que podemos dejar que nos observe mientras hacemos las tareas del hogar.

Área Socioemocional: Se trata de una de las áreas con más peso en la formación de la personalidad de nuestros hijos. Es necesario establecer vínculos seguros y fuertes, basados en la confianza y conseguir que el niño entienda que es querido incondicionalmente, incluso aunque haga las cosas de forma incorrecta. Darle muestras de afecto, interesarse por él y pasar tiempo juntos son las maneras más efectivas de ayudarle a desarrollar esta área.

Como hemos podido comprobar, la estimulación temprana es una ayuda bastante interesante en el proceso de desarrollo infantil que podemos poner en práctica desde el primer momento y aunque la plasticidad cerebral sea menor conforme avanza nuestra edad, nunca es tarde para comenzar a poner en práctica algunos de estos consejos. Si necesitas más información o ayuda sólo tienes que contactar con nuestro centro y nuestro equipo de psicólogos en Valencia estará encantado de atenderte.