El síndrome postvacacional

A estas alturas del verano, todos los años nos encontramos con una curiosa situación: Mientras algunas personas están preparando apresuradamente las maletas para irse de vacaciones, otras están reincorporándose o mentalizándose para la reincorporación al trabajo. Sin embargo, en ambos grupos encontramos la misma preocupación repetida, la vuelta a la rutina, el bien llamado síndrome postvacacional.

Ya hemos hablado en otras ocasiones sobre los amplios beneficios para la salud mental de viajar y conocer otros lugares, culturas o personas. Viajar nos permite flexibilizarnos, ser más creativos, desconectar y descargar tensiones y estrés acumulados durante el período laboral. Sin embargo, ¿cómo nos afecta volver a la rutina?

¿Qué es el síndrome postvacacional?

El síndrome postvacacional es el acertado nombre que se le da a un conjunto de síntomas típicamente asociados tanto al final de las vacaciones como al comienzo de la rutina y el trabajo. Sin embargo, seguro que os habéis dado cuenta de que no hemos utilizado en ningún momento las palabras patología o enfermedad. Esto se debe a que en realidad el síndrome postvacacional no es una enfermedad única como tal, sino que se engloba dentro de los llamados trastornos adaptativos o trastornos de adaptación.Una imagen de Burano, destino vacacional

Este grupo de trastornos se caracterizan por una respuesta eminentemente psicológica, pero también fisiológica a uno o varios estresores, que generan una aparición repentina de síntomas clínicamente significativos, es decir, que causan suficiente impacto en el paciente, en su actividad cotidiana o en su círculo social o familiar, y deben aparecer antes de que se cumplan tres meses del inicio del estresor, algo que siempre se cumple en el caso del síndrome postvacacional, pero no siempre en el del resto de trastornos adaptativos.

Un dato muy curioso sobre los trastornos de adaptación es que la quinta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Estadounidense de psiquiatría, categoriza estos trastornos en el apartado de “Trastornos relacionados con traumas y factores de estrés“, por lo que en efecto, podríamos argumentar que el síndrome postvacacional tiene similitudes importantes con el trastorno de estrés postraumático.

Bajo estas líneas os dejamos un vídeo del Ilustre Colegio de Médicos de Valencia en el que el Doctor Cayetano Gómez, del Instituto de Medicina Hiperbárica de Valencia habla sobre el síndrome postvacacional.

 

¿Cuáles son los síntomas del síndrome postvacacional?

De forma común a todos los demás trastornos, la intensidad de los síntomas del síndrome postvacacional suele variar entre individuos y especialmente según la importancia que  tenga para nosotros el propio estresor. Sin embargo, generalmente suelen ser similares a las de un cuadro de estrés o ansiedad, siendo las más importantes:

  • Estado de ánimo negativo.
  • Irritabilidad.
  • Decaimiento.
  • Somnolencia.
  • Apatía o anhedonia.
  • Falta de energía.
  • Dolor muscular.
  • Agotamiento psicológico.
  • Problemas de concentración.
  • Sensación de malestar general permanente.

Como podemos observar, todos estos síntomas se contraponen a las sensaciones que deberían acompañarnos después de unas buenas vacaciones, como el buen humor, la sensación de estar descansados y con energía, ganas de afrontar retos…

Un hombre estresado por el síndrome postvacacional

Estos síntomas disminuyen tanto la calidad de vida como el rendimiento laboral y deportivo, por lo que debemos estar atentos a nuestro desempeño si creemos que lo sufrimos. Además, si estos síntomas son muy intensos o se prolongan más de dos o tres semanas, deberíamos consultarlo con algún psicólogo, ya que cabe la posibilidad de desarrollar un cuadro de estrés agudo o incluso un trastorno de estrés crónico o ansiedad generalizada.

¿Cómo combatimos el síndrome postvacacional?

Tal y como hemos visto anteriormente en el vídeo, uno de los principales factores de  protección es la vuelta a la rutina de forma paulatina. Si estamos habituados a realizar un trabajo con cargas pesadas, el golpe de la vuelta al trabajo será mucho menor si unos días antes comenzamos a realizar algún tipo de actividad física que si nos  pasamos el día tumbados en el sofá tratando de “recuperar energías”.

Además, volver de vacaciones un par de días antes de comenzar nuestra actividad laboral puede venirnos muy bien. Nuestro cuerpo tendrá tiempo de adaptarse al cambio de horario si es que lo hubiera, podremos descansar del viaje y tendremos tiempo de sobra  para deshacer las maletas y volver poco a poco a nuestra actividad cotidiana sin prisas ni necesidad de estresarnos.

Uno de los factores que más solemos pasar por alto en la vuelta a la rutina son las actividades externas al trabajo que hacemos durante el período laboral. Tanto si somos asiduos al gimnasio como si quedamos una vez a la semana con nuestros amigos para ponernos al día, es importante retomar estas actividades placenteras antes de la reincorporación al trabajo. Además, la realización de cualquier tipo de deporte nos ayudará a soportar de forma más adecuada el estrés.

Debemos tratar de evitar las situaciones estresantes tanto en el trabajo como fuera de él en la medida de nuestras posibilidades durante los primeros días, por lo que es conveniente llevar una buena organización y echar mano de una agenda o un calendario.

Nuestra higiene del sueño y una buena alimentación deben ser dos de nuestras prioridades básicas, ya que son fundamentales para ayudar a nuestro cuerpo a reaccionar de forma adecuada a los estresores.

Esperamos que este artículo sea de ayuda a todos aquellos que os estáis reincorporando al trabajo o tendréis que hacerlo próximamente.